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THE CARS: LA FÓRMULA DEL ÉXITO

Posted in Rock with tags , , , , on febrero 13, 2010 by israelmaster

Éxito.

Esa palabra, con connotaciones positivas aparentemente indiscutibles puede, en ocasiones, mostrar un lado negativo.

En la historia de la música rock, resultarían incontables las ocasiones en las que se ha planteado una contraposición de fuerzas entre crítica y público, dando lugar al menosprecio por parte de los primeros hacia las bandas de aceptación masiva, y a una admiración por lo atípico, por lo no aceptado mayoritariamente.

Yo mismo me reconozco culpable de haber mostrado esa actitud en ciertas etapas de mi vida ante determinadas propuestas musicales.

Bajo la poco definida etiqueta “New Wave”, término acuñado en 1977, tenían cabida grupos muy diferentes entre sí: desde el estilo inspirado en los ´60 de The Jam, pasando por los mensajes comunistas de Gang Of Four, el sonido oscuro de Joy Division,, la “modernidad” de Devo,  las extrañas melodías de Talking Heads, la capacidad para componer música en diversos estilos de Elvis Costello, un grupo de New York con chica rubia al frente como Blondie, y muchos otros, entre los cuales estaban The Cars.

The Cars es uno de los nombres que salen a relucir con mayor frecuencia cuando se hace alguna referencia a la música de ..la New Wave.. en los U.S.A..

Lo cierto es que fueron una de las bandas de mayor repercusión en su época a nivel comercial, si bien es verdad que, a nivel de crítica, sus logros parecían menores.

The Cars estaban radicados en Boston, y comenzaron su andadura discográfica en el verano de 1978, con su homónimo debut “The Cars”.

La banda estaba capitaneada por Ric Ocasek y Benjamin Orr, que se conocían desde hacía años y habían tocado juntos en otras bandas anteriormente. El quinteto estaba completado por Elliot Easton a la guitarra, David Robinson a la batería y Greg Hawkes a los teclados.


¿Por qué tuvieron tanto aceptación por parte del público? Sinceramente, no creo que exista un sola respuesta a esto, pero trataré de aportar algunas posibilidades.

Lo primero a comentar es el sonido de la banda. Esta es la primera dificultad con la que nos encontramos. Su estilo no encajaba al 100% dentro de los parámetros del rock, puesto que tendían claramente  a las melodías y estribillos de corte más desenfadado, si bien es cierto que el sonido de guitarras estaba bastante presente en su música, de un modo tal que dificultaría su calificación como grupo pop.

No obstante, a lo largo de su carrera, su orientación musical iría variando, lo cual comentaré con más detalle más adelante.


La segunda característica a mencionar es su imagen. Al menos en los primeros años era claramente rockera. No hay más que recurrir a viejas grabaciones de actuaciones y videos de la banda y, ahí les tendremos, vestidos con aspecto claro de banda de rock.

Incluso el logotipo que solían usar en los comienzos habría servido para ser utilizado por un grupo de hard rock.
Tal vez, el encontrarse (deliberadamente, o no) en esa posición intermedia fue el igrediente clave que les hizo ser seguidos por un amplio abanico de fans.

 

 

Como comentaba más arriba, su primer trabajo, titulado simplemente “The Cars” (1978) era un compendio de canciones cortas, directas, que enganchaban rápidamente con las primeras escuchas. En la labor de cantante solista, la tarea se repartía entre Ocasek (compositor casi exclusivo del disco) y Orr. Es que es frecuente que se destaque este debut como el mejor disco de The Cars. La verdad es que contenía algunos temas que acabarían convirtiéndose en clásicos, como “Just What I needed”, “My Best Friend´s Girl” o “Moving In Stereo”.

Para mí, este es el disco con sonido más claramente rockero que grabarían jamás. Difícilmente volveríamos a encontrar en su discografía el potente sonido de “You´re All I´ve Got Tonight”, por poner un ejemplo.

Aunque que podemos escuchar abundantes solos de guitarra a lo largo de todo el disco (lo cual les acerca al Rock), no es menos cierto que los teclados de Greg Hawkes tienen una marcada presencia, anticipando de algún modo lo que sucedería en la década que estaba a punto de comenzar. En cualquier caso, la aportación de Hawkes suponía realmente un complemento, de tal modo que “tejía” melodías que actuaban más como arreglos para completar la canción que como base de la música.

Personalmente, considero este disco como un clásico en toda regla, independientemente de estilos, modas emergentes y demás, y al margen de si era un disco “comercial” o no.

A mí siempre me ha parecido su obra más homogenea y completa.

La prestigiosa (por aquél entonces) revista Rolling Stone les otorgó el reconocimiento de mejor grupo novel.

El tremendo éxito les llevaría a repetir fórmula en su segunda entrega, “Candy-O” (1979).


De nuevo sus canciones se apoyaban en una base de estilo Rock que se completaba con los teclados de Greg Hawkes. Entre los cortes más recordados del álbum están, sin duda, el bombazo “Let´s Go” y la pegadiza “It´s All I Can Do”, si bien una de mis favoritas es “Since I Held You”.

Seguían las pautas de su debut discográfico, y su estatus se consolidó.


Yo suelo situar este “Candy-O” un peldaño por debajo del primero, aunque lo único que desequilibra la balanza, para mí, es el propio tema-título, un tanto oscuro y alejado de los parámetros habituales del grupo y “Shoo Be Doo”, que no es más que un extraño experimento electrónico.

La portada del disco fue encargada a Alberto Vargas, afamado y veterano dibujante de pin-up girls para revistas como Esquire o Playboy, que aceptó el encargo a pesar de estar prácticamente retirado.


“Panorama” (1980) supondría el primer cambio de rumbo importante en su carrera. Lejos de mantener las características habituales de su música, lo que ofrecía “Panorama” era un giro hacia un sonido notablemente más oscuro, abusando en algún momento de ritmos un tanto maquinales y robóticos. Había desaparecido esa luminosidad y alegría que sobrevolaba los surcos de sus dos primeros trabajos.

Es el típico disco que suele causar controversia entre sus seguidores: parte de ellos lo consideran como una obra que nunca fue apreciada en su justa medida, y que simplemente precisa de varias escuchas para ser valorada, mientras que otros lo consideran una metedura de pata, como consecuencia de un intento de demostrar que podían sonar menos “amigables”.

Tiendo a decantarme por la segunda de las opiniones. Admito que, cuanto más lo he ido escuchando, más matices he ido descubriendo, a pesar de una primera impresión no demasiado positiva cuando lo pinché (¡sí, tengo el vinilo original!) por primera vez hace algunos años.

Reconozco haber llegado a disfrutar “Touch And Go” (quizá el tema más recordado de “Panorama”), y también he de decir que me gustan los dos títulos que cierran el álbum: “Running To You” y “Up And Down” (a pesar del ritmo machacón de ésta última). También salvaría de la quema la extraña balada “You Wear Those Eyes”, pero hay demasiadas cosas que se me atragantan, como los casi ¡6 minutos del tema-título! o
“Don´t Tell Me No”.

Creo sinceramente que, globalmente, no está a la altura de lo que habían hecho hasta el momento en cuanto a la calidad de las canciones, y tampoco ayuda el nuevo enfoque que quisieron darle al sonido del disco.

Curiosa contraportada, en la que aparecen las fotos de los cinco músicos dispuestas en círculo, con un peculiar juego de sombras.

Llegados a este punto de su carrera, y manteniendo el respaldo de su público a pesar de su cambio de rumbo musical, el grupo ya había empezado a aprovechar las posibilidades de promoción de los video clips, y explotaban ese aspecto en mayor medida cada vez. Para “Panorama”, sin ir más lejos, ya se atrevieron a rodar un video en el que protagonizaban una especie de historia de espías. También rodaron uno en un parque de atracciones para el tema “Touch And Go”. Vistos hoy, ambos acusan el paso del tiempo, y podemos afirmar que Rick Ocasek no podría haberse ganado la vida como bailarín, a la vista de lo que muestra el clip de “Touch And Go”, pero hay que tener en cuenta que estábamos en 1980. Todavía faltaban dos años, por ejemplo, para el famoso “Thriller” de Michael Jackson, por poner una referencia temporal (este comentario lo hago en relación a la elaboración de los videos; no trato de comparar las cualidades de Jackson y Ocasek como bailarines, que son ¡radicalmente diferentes!).

En 1981, The Cars adquirieron un estudio de grabación en Boston, y lo reformaron para adaptarse a sus necesidades. Lo llamaron Syncro Sound.

Es precisamente en ese estudio en el que se graba su siguiente obra, “Shake it up” (1981).

“Shake It Up” suponía una intento por recuperar parte de lo que habían mostrado The Cars en sus dos primeros trabajos. En parte lo consiguieron con canciones como “Since You´re Gone” o “Victim Of Love”.

Sin embargo, insistían en utilizar esos ritmos de batería tan “ochenteros” de los que tanto habían abusado en “Panorama”. La oscuridad que sobrevolaba aquél disco no estaba tan presente aquí, pero lo que no me encaja mucho es el ritmo excesivamente repetitivo y monótono de algunas canciones. De hecho, me pregunto si realmente David Robinson tocaba la batería en el disco o no. En los créditos y en las fotos de la carpeta del álbum aparece, pero da la sensación de que los ritmos de las canciones son de tipo electrónico,de esos que suenan a “órgano Casio” (los que hayan vivido su adolescencia en los ´80s me comprenderán).

Este disco tampoco me convence al 100%, aunque me gustan canciones como “I´m Not The One” y la extraña “This Could Be Love”, que interpreta magníficamente Benjamin Orr.

Quizá había llegado el momento de tomarse un respiro tras haber seguido el ritmo frenético de publicar un disco por año.

Efectivamente, tras publicar “Shake It Up”, Ocasek, Orr y Hawkes llevaron a cabo proyectos discográficos en solitario.

Tal vez, esa pausa vino bien al grupo después de todo, a juzgar por lo que vino después.

Llega el momento de hablar de “Heartbeat City” (1984), el disco que se supone que debe ser repudiado por todo rockero que se precie de serlo. Lo tiene todo para ello: producción y sonido típicamente “de los ochenta” (en el sentido más peyorativo del término), montones de éxitos radiofónicos, varios video clips emitidos cientos de veces por ..la MTV.. americana, los sintetizadores de Greg Hawkes tomando el control absoluto… ¡No se hable más! ¡Es obligado odiarlo!…¿O no?

Hablando un poco más en serio, y dejando a un lado los prejuicios que tantas veces se ponen de manifiesto en estos casos, tengo que decir que este es un buen disco. Es más, me parece un MAGNÍFICO disco. Vayamos por partes:

La primera novedad la encontramos en la producción, a cargo de Robert John “Mutt” Lange, al que conocemos por sentarse tras los controles en “Hysteria” (1987) de Def Leppard o “Highway To Hell” (1979) de AC/DC, entre otros.

En cuanto a la producción y grabación del disco, la inmersión en el sonido de los ochenta es ya total, eso es cierto, pero sin embargo este álbum tenía algo que no abundaba en los dos anteriores: BUENAS CANCIONES.

El disco comienza con “Hello Again”, en la que podemos constatar lo que he dicho más arriba sobre los sintetizadores.

No sé si me habré vuelto loco, pero juraría que el modo en que suenan las voces en el estribillo de este tema recuerdan 100% a los anteriormente mencionados Def Leppard.

Es destacable también el hecho de que el video clip que se rodó para la canción estaba dirigido por Andy Warhol, y fue censurado en su día por los desnudos femeninos que se mostraban en él (más abajo he colgado el video íntegro).

El propio Warhol aparece en el video, interpretando el papel de barman.

Otro de los bombazos de “Heartbeat City” es “Magic”.

Sí, lo sé, el sonido está sobreproducido, y suena desfasado, y es un poco hortera, blah, blah, blah… A mí me parece una gran canción, con una de las melodías mejor estructuradas que habían hecho hasta el momento. El pegadizo “puente” de la canción nos lleva a un explosivo estribillo. Hasta la guitarra de Elliot Easton recupera parte del protagonismo perdido.

Otro simpático video con Ocasek caminando sobre el agua acompañaba la canción, que es perfecta para escuchar en verano.

Esta alegre canción nos lleva al clásico absoluto del álbum y del grupo: “Drive”.

Se trata de la balada por excelencia de The Cars, y tal vez constituya la mejor interpretación en la carrera Benjamin Orr, que raya a gran altura aquí.

Es, probablemente, el tema más legendario del grupo.

La melodía fue utilizada como fondo, en su día, para una serie de documentales acerca del hambre en África. De nuevo, otro video que fue emitido hasta la saciedad, algo que The Cars habían aprendido a explotar perfectamente como instrumento de promoción, de eso no cabe duda. La mujer que protagonizaba el clip se llamaba Paulina Porizkova, y se casaría con Ric Ocasek en 1989.

Realmente la melodía es bastante sencilla, pero me parece una canción muy lograda, en la que encaja perfectamente la atmósfera que crean los teclados a lo largo de todo el tema.

Quizá sería exagerado afirmar que puede estar a la altura de las mejores baladas de los 80´s, pero dudo que desentonase en un recopilatorio de ese estilo. Carece del punto de emoción e intensidad de “Open Arms”, de Journey, de “I Wanna Know What Love Is”, de Foreigner, o de algún tema de Reo Speedwagon , pero teniendo en cuenta la diferencia existente en cuanto a concepto entre The Cars y los nombres mencionados, es meritorio el hecho de que se plantee siquiera la comparación.

Y, tras “Heartbeat City”, un nuevo lapso de 3 años hasta el lanzamiento del que sería a la postre, el último trabajo del grupo “Door To Door” (1987).


Un álbum algo deslabazado, aunque con algún buen tema, como los melódicos “You Are The Girl” y “Coming Up You” o el guitarrero “Strap Me In”.

Hay algún sorprendente tema casi hard rock como “Double Trouble”, y también una balada que no está a la altura de “Drive”, como “Wound Up On You”.

Sería la última grabación de una banda que se deshacía, aunque tiene buenos momentos.

En 1988 se anunciaba su separación, que sería definitiva.

Y, ¿qué ha sido de estos cinco músicos?

Bien, pues Elliot Easton y Greg Hawkes trataron de revivir al grupo bajo el nombre de The New Cars, reclutando a nombres como Todd Rundgren o Kasim Sulton (ex­ Utopia), y han estado dando conciertos interpretando los clásicos de The Cars.

David Robinson dejó la música y ha estado ocupando su tiempo en un restaurante, además de en una galería de arte.

Ric Ocasek ha grabado varios discos en solitario, y tiene una gran reputación como productor discográfico. Ha trabajado con Weezer, Bad Religion, D-Generation y Bad Brains, entre otros.

He dejado para el final a Benjamin Orr.

El cofundador de la banda junto a Ocasek, con quien había tenido amistad desde los primeros años ´70, perdia su batalla contra el cáncer en 2000. Se cuenta que estuvo tocando con diversos grupos hasta el final.

Pues esta fue la historia de The Cars, a grandes rasgos. Un grupo que no suele ser el favorito de nadie, y que no fue genial, ni lo pretendió, aunque todo aficionado al rock les recuerda de una manera o de otra, y que dejaron para la historia de la música algo más que una serie de éxitos para radifórmulas.

Seguramente, ninguna lista de esas con los mejores discos jamás publicados, que elaboran periódicamente las revistas de Rock, incluirá nunca un disco suyo, pero yo creo que, al menos los dos primeros, sí son de escucha obligada para todo rockero con una mente mínimamente abierta.

Y si su mente es abierta de verdad, llegará incluso a valorar en su justa medida “Heartbeat City”.

www.myspace.com/israelmaster