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TODD RUNDGREN: UNA CUESTIÓN DE TALENTO

Posted in Rock with tags , , on marzo 9, 2010 by israelmaster

Las cualidades que pueden permitir a un artista o banda escribir su nombre con letras de oro en la historia del rock son diversas. Ha habido grandes cantantes, así como instrumentistas virtuosos. Otros lograron su estatus como productores. Alguno, simplemente fue pionero en métodos de grabación, o contribuyó a desarrollar tecnologías de imagen y sonido para aplicarlas a la música.

Sin embargo, muy de cuando en cuando, aparece alguien que resulta ser capaz de destacar en todos los campos mencionados.

Todd Rundgren nació con un don. La música, para él, parecía no tener secretos. Con el tiempo, incluso, ésta llegaría a quedársle pequeña para expresar lo que quería, como veremos más adelante.

Es uno de los contados casos de artista auténticamente polifacético, global, prolífico y creativo.

Tal vez, ese afán por experimentar, provocaría, en mi opinión, que alguna de sus obras sea de difícil escucha, o incluso de discutible calidad, como expondré en su momento.

LOS COMIENZOS: NAZZ
Rundgren nació en las afueras de Philadelphia, y aprendió a tocar la guitarra prácticamente él solo, tras recibir algunas lecciones, siendo todavía un adolescente.

Sus inquietudes le llevaron a formar parte de varios grupos locales, hasta que formó Nazz, en 1967, junto a Carson Van Osten, “Stewkey” Antoni y Thom Mooney, lo que supondría el primer hito de su carrera.

Tras recibir el apoyo económico por parte de una tienda de discos de la ciudad, Nazz lograrían un contrato con SGC Records, con quien publicarían su primer trabajo, en 1968.

El único single publicado para este álbum contenía en la cara A, una canción titulada “Hello it´s me”, que gozó de cierto éxito, aunque siempre he pensado que la joya del disco es “Open My Eyes”, que estaba en la cara B del single. Esta es, para mi gusto la mejor canción jamás grabada por Nazz. Recuerdo la primera vez que la escuché. Fue en uno de esos recopilatorios de rock psicodélico de los ´60 llamados Nuggets. Inmediatamente llamó mi atención la energía que desprendía, al igual que el sonido, que destacaba sobremanera con respecto al resto de cortes de dicho recopilatorio.

Este debut discográfico mostraba apreciables influencias de bandas británicas como The Who (el comienzo de “Open My Eyes” es deudor del “I Can´t Explain”) o Cream (como se mostraba en “Back Of Your Mind”).

La práctica totalidad de las canciones estaban escritas por Rundgren.

La banda (o mejor dicho, Todd) continuó escribiendo canciones, con la idea de dar forma a su segundo trabajo, que inicialmente se planteó como un extenso disco doble (la capacidad compositiva de Rundgren empezaba a aflorar), aunque finalmente se publicó como disco de duración normal. La razón de que buena parte de esas canciones fuesen guardadas y no incluidas en el disco obedece al desacuerdo de Rundgren con la discográfica y el resto del grupo, dado que Todd insistía en ser él quien cantase alguna de las canciones, lo cual no fue aceptado por el resto de implicados en la grabación.

Existía una edición limitada de este “Nazz Nazz” en vinilo de color rojo, hoy en día codiciada por los coleccionistas. Confieso que, en mi colección, tengo la edición convencional (en vinilo de clásico color negro, por tanto).

Sin presentar grandes cambios con respecto a su debut, sí suponía un paso adelante en el aspecto compositivo. Las canciones habían ganado en términos de complejidad, y se notaban algo menos las influencias de otros grupos que eran tan obvias en el anterior álbum. El disco, esta vez, estaba producido por la propia banda, y escrito íntegramente por Rundgren.

A destacar “Forget All About It”, de un estilo parecido a “Open My Eyes”, y “Gonna Cry Today”, que es una especie de tranquilo medio-tiempo que recuerda al estilo de Carole King (de la influencia de King sobre su música nos ocuparemos más adelante).

El álbum se cerraba con un extenso tema de más de 11 minutos, de corte casi sinfónico, con una estructura repleta de cambios de ritmo, compleja instrumentación y una tranquila melodía con logrados juegos de voces a mitad de la canción. Todd nos estaba anticipando lo que vendría (no muchos) años después. Probablemente, en su momento, esta canción descolocó a más de uno. No me extraña. Es fácil comprenderla hoy en día, sabiendo lo que la trayectoria posterior de este artista ofrecería, pero en su momento debió dejar a sus compañeros realmente perplejos. ¡Si es que es casi rock progresivo!

Tras la gira de presentación del disco, abandonó el grupo para buscar su propio

camino.

Sin embargo, un tercer y último disco de Nazz, titulado “Nazz III”, se publicaría poco después. Este trabajo incluía realmente parte de las composiciones que se habían descartado para el segundo, más algún otro tema escrito por Van Osten.

Lo más llamativo del caso es que las grabaciones originales fueron modificadas, de tal modo que se eliminaron las pistas de voz grabadas por Rundgren y se sustituyeron por la voz de “Stewkey” Antoni… ¡Sin comentarios!

Este álbum contenía algún buen tema como “Only one Winner” o “It´s not That Easy”, y supondría el fin de Nazz (aunque, en realidad, la banda ya no existía), pero para cuando esto se publicó, el protagonista de este blog ya había comenzado su propia aventura musical.


PRIMERA MITAD DE LOS ´70: ..LA EXPLOSIÓN CREATIVA..

Coincidiendo con el cambio de década, se publica el debut de Rundgren en solitario. Aunque lo cierto es que, supuestamente, su banda se llamaba Runt. Tanto es así que, hoy en día, no está demasiado claro si el álbum se debe considerar como editado bajo el nombre de Todd Rundgren o de Runt como banda. Lo cierto es que en la portada sólo aparece él en la foto.

He observado que en las reediciones se incluye su nombre encima de la palabra Runt, lo cual no sucedía en la edición original en vinilo.

Como es de suponer, el álbum en cuestión está íntegramente escrito y producido por nuestro hombre que se encarga, además, de tocar la mayor parte de los instrumentos que suenan en él.

¿Y qué nos encontramos en este “Runt”?

Pues contenía canciones de rock aceleradas como “Who´s That Man?”, algún experimento como “There Are No Words” que, como el título indica, sólo está compuesto por juegos de voces que se superponen y, sobre todo, un perfeccionamiento de ese tipo de composición a caballo entre la balada y el medio-tiempo que ya dejaba ver algún tema con Nazz, como “Believe in Me”.

No obstante, mis favoritas del álbum son la alegre “We Got To Get You a Woman”, que llegó a gozar de un cierto “éxito” en su momento, la elaborada “Devil´s Bite”, y las tres canciones enlazadas en una sola tituladas “Baby Let´s Swing-The Last Thing You Said-Don´t Tie My Hands”.

Al año siguiente (1971), veía la luz “Runt:The Ballad of Todd Rundgren”, que difería bastante de su predecesor. En realidad, el propio título daba una pista sobre el contenido del álbum. Se trataba de un trabajo mucho más tranquilo y de ritmo predominantemente lento, con el piano mucho más presente que las guitarras. Es simpática la portada, con Todd sentado al piano con una soga al cuello.

Sinceramente, no es este el disco que más escucho de entre toda su discografía. Sin ser un mal disco, que no lo es, se echa en falta alguna de esas pinceladas de ingenio que sí había en su obra anterior.

Como temas más destacables, citaría “Long Flowing Robe” y “Wailing Wall”.

“Something/Anything?”(1972), supondría su salto cualitativo definitivo. Al fin, podía quitarse la espina que tenía clavada desde los tiempos de Nazz, y explayarse con un disco doble en el que plasmar todas sus ideas.

Puso un subtítulo a cada una de las cuatro caras del álbum, relacionado con el estilo de las canciones incluidas en ellas, de tal modo que había un “Ramillete de pegadizas melodías” en la cara 1, una “Parte cerebral” en la 2, una “El chico se pone pesado” en la 3 y una bizarra opereta pop en la 4, a la que llamó “El niño necesita unas botas de piel de serpiente nuevas”.

Con este álbum sí que abarcaba una variedad de estilos notable (y también tocaba prácticamente todos los instrumentos, ¡cómo no!), y para mí es su obra más completa, puesto que perfecciona ese particular estilo de suaves melodías pop acompañadas al piano de cierta inspiración, como he indicado antes, en el repertorio de Carole King, tal como muestran “I Saw The Light” o “Cold Morning Light”, y también logra “enganchar” con imaginativas canciones tan peculiares como la simpática “Song Of The Viking” o “It Takes Two To Tango”.

No podemos olvidar tampoco otros dos clásicos que este álbum nos dejaría: la potente y pegadiza “Couldn´t I Just Tell You” y la flotante y “bluesy” “Black Maria”.

No encuentro razón para no considerar este “Something/Anything?” como título a incluir entre los grandes clásicos del Rock, por más que siempre salgan a relucir otros nombres cada vez que se habla de los discos míticos.

Yo recomendaría este doble LP como el ideal para introducirse en la obra de este polifacético artista, dado que es el que mejor podría resumir su poliédrica carrera o, al menos, es el que más se podría acercar a ello.

Pero Todd era inconformista por naturaleza y a pesar de haber logrado, por fin, un cierto éxito comercial con “Something/Anything?”, tenía que dar una vuelta más de tuerca, y dejaría boquiabiertos a sus seguidores con “A Wizard, A True Star” (1973).

Es difícil describir a qué suena este disco. Ingredientes: ¿Zappa, Hendrix y Beatles (época White Album)?

No sé si este trabajo era una locura o una genialidad, aunque considero que está más cerca de lo segundo: extraños sonidos “cósmicos” creados por sintetizadores, canciones que tan pronto comienzan como terminan, de duración incluso inferior a los dos minutos…y todo enlazado, sin pausa entre tema y tema. Rundgren explicó en su día que quería plasmar en el disco todas las ideas que surgían en su cabeza, y la idea de que todas las canciones estuvieran totalmente enlazadas acentuaba esa sensación.
Si “Something/Anything?” puede ser lo más completo y equilibrado (es un decir) que grabó, tal vez “A Wizard, A True Star” es lo más impactante (para bien).

Sin poner en duda que contiene momentos que resultan caóticos por la cantidad de sonidos que se escuchan a un tiempo, no es menos cierto que tiene partes de auténtica magia: “International Feel”, “Just One Victory” o la enérgica “Is It My Name?”
Probablemente, es el disco más “avanzado” o adelantado a su tiempo, en términos de concepto, producción y sonido publicado hasta 1973.

Siendo consciente de la pérdida de seguidores, aunque sabedor de sus logros en términos más “artísticos”, volvería a la carga con “Todd” (1974).

Disco doble, y siguiendo la estela del anterior en lo que a estilo se refiere. Por aquel entonces, Rundgren ya era consciente del estatus de genio y visionario que le habían otorgado algunos críticos y comenzó a cambiar su aspecto e imagen. Ya había hecho alguna aparición televisiva con extraños maquillajes, pero la cosa fue más allá, hasta el punto de teñirse el pelo de varios colores, como se mostraba en la portada de “Todd”.
El álbum continuaba la senda trazada por su predecesor, e incluía abundantes composiciones con sonidos creados por sintetizadores y demás, aunque quizá esté algo menos logrado. La sensación de aluvión vertiginoso de ideas de “A Wizard…” aquí no estaba tan presente.

Pero uno de los detalles más curiosos es la foto suya que aparece formada con los nombres de los más de 10.000 fans que enviaron a la discográfica la postal que se había incluido en el interior de la carpeta de “A Wizard…”. Esta curiosa idea supondría uno de las primeras manifestaciones de “interactividad” entre músico y fans en la historia.

Pero, una vez más, nuestro hombre se disponía a dar otro golpe de timón a su carrera.


UTOPIA: EXPLORANDO LOS LÍMITES

El primer lanzamiento de Utopia vió la luz sólo unos meses después de “Todd”. Y se trataba de un disco de Rock progresivo en toda regla, para el que nuestro hombre forma una verdadera banda, en la que el resto de los componentes sí participan en la composición de la música. Toda la cara B del álbum la ocupaba un solo tema: “The Icon”.

Por ese camino continuaría con “Initiation”(1975), publicado de nuevo bajo su propio nombre (no bajo el nombre de Utopia), trabajo en el que toda la cara B (de nuevo) nos dejaba un extenso recital de sintetizadores.

Este capítulo tan sinfónico-progresivo de su carrera culminaría con“Another Live” (1975) que, como el título sugiere, se trataba de un directo que incluía canciones nuevas y otras de etapas anteriores.

Un disco de versiones titulado “Faithful”, publicado bajo el nombre de Todd Rundgren en 1976, y Utopia vuelve, esta vez con cambios.
La formación del grupo se modifica, pasando a estar formado por Kasim Sulton, John Wilcox y Roger Powell, aparte del propio Todd.

“Ra” (1977) supone también la desaparición del nombre “Todd Rungren´s Utopia”, de tal manera que el nombre de la banda, de acuerdo con la portada del álbum es simplemente Utopia.

No diré que no sea un disco de rock progresivo, porque sí que lo es, pero existía una clara intención de que las canciones como tales ganasen protagonismo, prescindiendo de la pirotecnia instrumental de los anteriores trabajos, al menos en parte, y acortando la duración media de cada tema.

Todos los componentes del grupo participaban en la composición de las canciones, y se repartían las tareas vocales. La idea era clara: esto debía de ser un grupo.

Hay temas realmente destacados en “Ra”, como la inicial “Communion With The Sun”, “Magic Dragon Theatre” (con ecos de Queen), “Hiroshima”, “Sunburst Finish”…
Utopia reconducía su camino de modo acertado, según mi opinión, y aunque “Ra” no es perfecto, ni mucho menos, sí parece que demuestra que esta banda no entraba en vía muerta, y que era capaz de reinventarse con acierto.

Es legendaria la puesta en escena de la época, con una enorme pirámide en el escenario y una esfinge que lanzaba rayos laser.
Un paso más allá en ese nuevo concepto de Utopia sería dado con “Oops! Wrong Planet” (1977). Canciones cortas, y con estructuras más “convencionales”, que permiten calificar este trabajo como hard rock. “Trapped”, “Back On The Street” y “The Marriage Of Heaven And Hell” estarían más cerca de Styx, Boston, o los Ufo de finales de los ´70 que de Yes, para que nos hagamos una idea. Y de nuevo, se reparten las tareas vocales entre los cuatro músicos, si bien parece que en este aspecto destacan Todd y Kasim Sulton (buena voz la de este hombre) sobre los otros dos.

De todo lo publicado bajo el nombre de Utopia, este álbum es mi favorito de siempre.

Tras esto vendría “Hermit of Mink Hollow”, publicado por Todd en solitario, el cual resultó ser una más que agradable sorpresa, y confirmó esa intención de regreso a lo simple que apuntaba “Oops! Wrong Planet”. Magnífico conjunto de composiciones pop/rock con buenas melodías, en el que se ocupaba de componer, cantar y tocar todos los instrumentos, como hacía algunos años atrás.

Suele argumentarse que la ruptura con su pareja fue la que causó el paréntesis en la trayectoria de Utopia y la grabación de este álbum.
Como ya he comentado, Todd sentía gran interés por la aplicación de los avances tecnológicos a la música y los métodos de grabación (“A Wizard, A True Star” fue un buen ejemplo de ello) y ese interés y búsqueda constante daría como resultado el primer concierto interactivo en la historia emitido por televisión, que tendría lugar en Columbus, Ohio, en 1978. Mediante un sistema llamado Qube, los televidentes que disponían del aparato en cuestión, podían emitir su voto para escoger la canción a interpretar por Todd en tiempo real.
Terminaba la década de los ´70 y Rundgren, además de sus logros estrictamente musicales y tecnológicos, había sido capaz de forjarse una gran reputación como productor. Entre los discos que había producido hasta ese momento, podemos citar: el debut de New York Dolls, “Straight Up” de Badfinger, “We´re An American Band” de Grand Funk y “Bat Out Of Hell”, de Meat Loaf, por citar sólo algunos de especial renombre.


LOS ´80: MÚSICA Y TECNOLOGÍA

Los ´80 comenzarían fuerte para Rundgren, publicándose “Adventures In Utopia” (1980) y “Deface The Music” (1980). Éste último era una especie de homenaje (con tintes de parodia) a las canciones de The Beatles, y cada tema recrea de modo casi mimético la melodía de algún clásico de los de Liverpool. Un poco extraño, pero resulta divertido.

Sin embargo, lo que supuso un pequeño hito fue la producción y dirección del video clip para “Time Heals”, single que acompañaba al álbum “Healing” (1981), pero que no estaba incluido en él (sí lo está en las reediciones, pero no en la edición original en vinilo).

El citado video fue el primero en la historia en combinar imágenes reales con gráficos creados por ordenador. Como anécdota comentaré que fue el segundo video que emitió la cadena MTV (el primero había sido “Video Killed The Radio Star”, como muchos sabrán por el Trivial).

Por aquel entonces desarrolló uno de los primeros programas de diseño gráfico para ordenador, el “Utopia Graphics Tablet System”. Este campo resultaba tremendamente atractivo para él, y años después continuaría creando programas.
Tras el espiritual “Healing”, vendría “Swing To The Right” (1982), con Utopia, mucho menos logrado, para mi gusto, que los dos anteriores, y con un sonido “actualizado” que no ayuda en nada (salvable “One World”, que cierra el álbum, y
“Lysistrata”, si se me apura).

Utopia grabarían tres discos más “Utopia” (1982), “Oblivion” (1984) y “POV” (1985), antes de desaparecer para siempre (al menos en lo que a grabaciones en estudio se refiere).

Todos ellos, independientemente de que funcionen mejor o peor en conjunto, dejaron algún buen tema, como “Feet Don´t Fail Me Now”, de almibarada melodía (que suena muchísimo a XTC), “Crybaby” (sonido de rock 80´s total) o “Play This Game”, que también transmite una notable energía.

 

 

 

 

 

Pero la década de los ´80 todavía dejaría algún buen disco más de Todd, como “The Ever Popular Tortured Artist Effect” (1983) con marcado sonido New Wave, pero no exento de calidad. Tal vez sea de lo menos raro que grabó jamás, pero me gusta. Hasta incluye una versión de los Small Faces (“Tin Soldier”). Excelente la canción “Drive”.

Se permitiría publicar una rareza como “A Cappella” (1985), que es…¡pues eso! un disco grabado sólo con su voz, aunque convenientemente trabajada en el estudio, creando diferentes capas de sonido que se superponen, y cerraría la década con “Nearly Human” (1989), de sonido suave y cristalino.


DESDE 1990 HASTA NUESTROS DÍAS

Su producción discográfica disminuiría notablemente desde que la década de los ´80 llegó a su fin, pero Rundgren todavía tenía alguna sorpresa guardada.

Tanto es así, que en 1993 lanza “No World Order”, que no es otra cosa que un CD-ROM que contenía un software que permitía modificar las canciones y alterarlas, cambiando fragmentos y alterando los ritmos. Este trabajo aparecía bajo el nombre de TR-i (algo así como Todd Rundgren interactivo) y, aunque musicalmente se le puedan poner todas las pegas del mundo, parece justo reconocer el merito de la innovación que suponía porque, insisto, estamos hablando de ¡1993!. Hace 16 años. Hoy en día es frecuente que los cd´s incluyan algún contenido multimedia con enlaces a las páginas web de los grupos, pero esto no sucedía a principios de los ´90.

Existía una versión “normal” del álbum, con 10 canciones y 6 variaciones sobre ellas.

Tras este extraño disco, vendría “The Individualist” (1995), “With A Twist” (1997), que suponía una revisión de sus canciones legendarias en clave lounge (¡!), y “Up Against It” (1998), con los temas de un musical.

A partir de ahí, la producción musical de Rundgren daría poco más de sí, aparte de recopilatorios, discos en directo y alguna cosa más (como su incorporación a The New Cars), con la excepción de lo que fue su regreso a la música como tal con temas nuevos de “Liars” (2004) y “Arena” (2008).
La carrera de Todd Rundgren ha sido extremadamente prolífica y variada. Habiendo tocado varios palos, en lo que a estilo se refiere, innovado en estilos y técnicas de grabación y producción, y habiendo buscado sorprender con la incorporación de la informática a la música.
Quien me conoce bien, sabe que nunca utilizo la palabra genio para referirme a un músico de Rock, y no voy a hacerlo ahora tampoco.
Pienso que el talento de Rundgren está fuera de toda duda, y lo más sorprendente de todo es que, al menos en las revistas y demás medios de este país, nunca se le sitúa ni siquiera cerca de los grandes, como Queen, Rolling Stones, Frank Zappa, Springsteen, Beatles, Bowie, Pink Floyd, o tantos otros.

No sólo es una impresión mía, y daré un dato significativo: hoy mismo he estado en una tienda de discos, concretamente una poderosa y conocida multinacional que también vende libros, informática, imagen y sonido. Al rebuscar durante un buen rato entre las estanterías observé, no sin cierta decepción y disgusto, que no tenían a la venta ningún disco de Rundgren, ni de Nazz, ni de Utopia. ¡NI UNO!

Hay cosas que nunca entenderé.

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