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IT BITES. Sinfonismo pop

Posted in Progresivo with tags , , on marzo 2, 2011 by israelmaster

Este es uno de esos grupos difíciles de clasificar, por estar a medio camino de varias cosas, y más cercanos a unas que a otras según el álbum, moviéndose entre un estilo pop un tanto sofisticado en sus comienzos, para mostrar al mundo sus influencias de bandas clásicas del rock progresivo posteriormente, y más adelante hacerse un hueco entre los seguidores del hard rock. Y todo ello en un lapso de tres años. Difícilmente se puede cambiar más veces en menos tiempo.

Tal vez, alguno de los golpes de timón que dieron en su carrera ayudó poco a definir exactamente cuál era su público potencial, aunque a mí me parece que la valía de su propuesta se ha ido apreciando más con los años. Es más, he llegado a la conclusión de que su música se disfruta mucho más si uno se acerca a ella sin ideas preconcebidas, como me sucedió a mí en su momento. Simplemente me interesé por It Bites porque en una reseña que leí en una revista, se hablaba del peculiar estilo al tocar la guitarra de su vocalista Francis Dunnery.

No sabía lo que me iba a encontrar, y justamente esa falta de referencias previas evitó un inicial rechazo por mi parte al considerar que mis expectativas respecto al grupo no se veían satisfechas.

“THE BIG LAD IN THE WINDMILL” (1986)

La suerte llamó a su puerta cuando en 1986 fueron fichados por Virgin para grabar su primer álbum, tras haber estado dos años viviendo en Londres, dedicándose a tocar y desarrollarse como músicos, como han comentado en alguna entrevista. El cuarteto estaba formado por Bob Dalton a la batería, Dick Nolan al bajo, John Beck a los teclados y Francis Dunnery a la guitarra y como vocalista.

Como solía ser costumbre a mediados de los ´80, se realizaron una serie de video-clips para acompañar a los singles que se editaban con canciones del álbum. Y uno de esos singles, “Calling all the Heroes” pareció abrir un interesante camino para ellos, ya que fue un tema muy radiado en la época.

Efectivamente, se trataba de una canción pegadiza, con una atractiva melodía y un buen estribillo, con unos interesantes arreglos de voces y un sonido en el que predominaban los teclados. Sin embargo, en este álbum había algún elemento un tanto atípico para lo que se suponía que debía ser un grupo de estas características. Por aquí  y por allá aparece algún solo de guitarra a toda velocidad, o algún cambio de ritmo en la canción, dando lugar a un breve pasaje instrumental. Corto, pero que perfectamente podría no estar ahí si no fuese por la aparente intención del grupo de dejar patente su destreza con sus instrumentos, como sucede en “Screaming On The Beaches” (uno de mis temas favoritos de este debut) o en “Turn Me Loose” en la que Dunnery da rienda suelta a sus ganas de recorrer el mástil de su guitarra como si de un músico de hard rock se tratara, como queriendo romper el corsé de lo que debería ser la estructura de una canción pop.

Aún así, todo esto apenas hacia intuir lo que vendría después.

“ONCE AROUND THE WORLD” (1988)

De entrada, ya hay algo que llama la atención incluso antes de escuchar este segundo trabajo, y que nos da una pista de que nos encontraremos algo diferente al primero. El tema-título, tiene una duración cercana a los ¡quince minutos!, y otro, concretamente “The Old Man And The Angel”, se va por encima de los nueve.

It Bites decidían dar un paso más con este “Once Around The World” hacia el rock progresivo. Aunque el tono general no es radicalmente diferente al de “The Big Lad…”, sí notamos que esa cierta inmediatez y alegría pop no se aprecia aquí de la misma manera. Aparte de los dos temas citados más arriba, “Yellow Christian” sería otro claro ejemplo de la tendencia al sinfonismo, apreciándose por primera vez, según mi opinión, alguna pincelada de Genesis (debilidad reconocida de Francis Dunnery). En Virgin, sin embargo, no estaban particularmente entusiasmados por esta vuelta de tuerca estilística, e hicieron lo posible por que grabaran algún tema que pudiera tener gancho como single. “Kiss Like Judas” encajaba en ese esquema, como también sucedía con “Midnight”.

Aunque creo que lo más destacable es el extenso tema-título, con su estructura y desarrollo divididos en multitud de pasajes, melodías y sonoridades.

En esta grabación Francis Dunnery utilizó por primera vez un instrumento cuya invención se le atribuye, llamado Tapboard. Era una especie de guitarra que se tocaba colocándola en posición horizontal y golpeando las cuerdas con los dedos rápidamente. Permitía conseguir un efecto similar al de una guitarra convencional emitiendo notas a gran velocidad.

Este “Once Around The World” me parece superior a su predecesor, independientemente de la diferencia de concepto entre ambos. Aprecio mayor riqueza en la composición y también a nivel instrumental, que podrían consolidar el estilo que It Bites querían seguir a partir de ese momento. Pero este grupo era cualquier cosa menos predecible.

“EAT ME IN ST. LOUIS” (1989)

Tercer álbum, y de nuevo se reinventan, acercándose al hard rock y dejando a un lado los devaneos progresivos de su anterior disco. No creo que sea un mal trabajo, para nada, aunque me gusta menos que los otros dos.

Hay muy buenas canciones aquí, como “Underneath Your Pillow” que no creo que desentonase del todo en “Once Around The World”, o “The Ice Melts Into Water”, que puede ser perfectamente el único rastro de ese incipiente sinfonismo que parecían haber querido abrazar. Gran tema con una lograda atmósfera y, tal vez, la mejor interpretación vocal de todo el disco. La canción que terminó siendo un single de cierto éxito, en este caso, sería “Still Too Young To Remember”. También podríamos destacar “Sister Sarah”, que fue otro de los temas que se lanzó como single. Resulta llamativo que encargasen el diseño de la cubierta del álbum a Roger Dean, diseñador habitual de las carpetas de Yes, el cual, no acabo de tener claro que hiciese en este caso una buena labor.

Debo insistir en que es un buen trabajo, aunque no me llene tanto como los dos anteriores. Sea como fuere, al año siguiente, It Bites anunciaron su disolución como grupo.

Efectivamente, tras “Eat Me In St. Louis”, tan sólo se publicaría el directo “Thank You And Goodnight”. Y la historia de It Bites se terminó…¿o no?

“THE TALL SHIPS” (2008)

Tras un intento de reunión de la formación original en 2006 que no acabó de cuajar en forma de nuevas grabaciones, en 2008 se publica “The Tall Ships”, regreso oficial de It Bites tras casi 20 años.  Las tareas vocales corrían a cargo de John Mitchell que había tocado para bandas como Kino o Arena, mientras que el resto del grupo lo formaban los miembros originales John Beck y Bob Dalton y el recién incorporado Lee Pomeroy.

La pregunta que uno se hace al conocer la noticia es de suponer: ¿a qué va a sonar esto? ¿Cuál de las caras de esta poliédrica formación es la que se nos mostrará en esta ocasión?

Difícil de explicar. Tal como yo lo veo, este disco tiene más que ver con “Once Around The World” que con los otros, dado que el hard rock brilla por su ausencia y el desenfado pop también. Sin embargo, se aprecia, en general, una sensación de estar escuchando por momentos algo parecido al rock melódico, a lo que creo que ayuda el registro vocal de John Mitchell, que suena suave y cálido, alcanzando momentos de gran belleza, como sucede en “For Safekeeping” y en “Playground”. Tenemos por otro lado la mayor complejidad de “Oh My God”, “Ghosts” y “Lights”, de gran riqueza en matices, aunque las dos joyas absolutas de este “The Tall Ships” son las dos piezas más extensas, “The Wind That Shakes The Bareley” y “This Is England”. El comienzo de ésta última me suena a los Genesis de la época de Peter Gabriel, y tras esa quietud, comienza el aluvión de distintos pasajes, ambientes y texturas. Y en cuanto a la otra, simplemente diré que me parece magistral.

It Bites es un grupo muy especial, cuya música merece ser descubierta y disfrutada por lo que es en sí misma, más allá de valoraciones distorsionadas por el hecho de tratar de englobarla en éste o aquél estilo.

Si se escucha con atención cualquiera de sus discos, se podrán descubrir multitud de matices que conforman una obra corta, pero con una gran riqueza musical.