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THE RASPBERRIES:NACIDOS UNA DÉCADA TARDE

Posted in power pop with tags , , on febrero 13, 2010 by israelmaster

Esta es la historia de una banda fuera de lugar, que se dio de bruces con la realidad de una industria musical que ya había visto nacer, evolucionar y desaparecer a The Beatles, y a una gran cantidad de grupos que fueron coetáneos de los de Liverpool cuya repercusión en la historia de la música fue obviamente menor. Atrás quedaba la juvenil evervescencia de The Searchers, Gerry and the Pacemakers, The Hollies, o tantos otros, englobados en lo que dio en llamarse sonido Merseybeat. Del mismo modo que se veían lejanas, de algún modo, las primeras creaciones de los Beach Boys, si nos referimos a los USA.

Justo en un momento en que los principales nombres del rock iban asociados al primigenio heavy metal, como Led Zeppelin, Black Sabbath y Deep Purple o al emergente rock sinfónico con representantes tan legendarios como Pink Floyd, Emerson, Lake & Palmer o Yes, aparece el debut discográfico de un grupo que, aparentemente, parecía encajar más en la década anterior.

Estamos en 1972, y se publica el debut de The Raspberries.

La banda se había formado en Cleveland, y consistía en un cuarteto formado por ex miembros de The Choir y Cyrus Erie: Dave Smalley, Jim Bonfanti, Wally Bryson y Eric Carmen, siendo éste último el verdadero alma mater del grupo.

Es curioso lo que la perspectiva que proporciona el paso del tiempo dificulta el imaginar el contexto en que este disco fue publicado.

El disco en cuestión contenía un verdadero aluvión de melodías y estribillos al más puro estilo de las bandas de la década anterior que tanto admiraban. Es como si mezclásemos en una coctelera un chorro de Beatles, unas pizcas de Who, y unas gotas de Small Faces, aderezadas ocasionalmente con alguna balada al piano, con Eric Carmen a la voz, cuyo estilo tendía a un cierto falsete en ocasiones (¿alguien ha mencionado a los Beach Boys?).

Uno de los títulos más destacables de este debut es precisamente el que abre el disco: “Go All The Way”, uno de los temas que más han perdurado dentro de su corta discografía y que, utilizando terminología de hoy en día, calificaríamos de canción “power pop”. La canción representa a la perfección la vertiente más pop de los Raspberries.

Todos los componentes aportan composiciones, a excepción de Jim Bonfanti, si bien, en mi opinión, destacan las de Eric Carmen, que ya daba muestras de su querencia por las baladas como comprobamos en “I Saw The Light”.

Las primeras copias del álbum incluían una pegatina en su portada que, al rascarla, despedía olor a frambuesa. Son muy cotizadas por los coleccionistas discográficos hoy en día.

Por tanto, constituían, de algún modo un cierto anacronismo. Iban contracorriente, a la vista del estilo de las bandas que estaban en lo más alto en ese momento. Nadie parecía ya a esas alturas interesado en melodías saltarinas y estribillos juguetones interpretados por un grupo cuyos componentes solían actuar con trajes a juego y con un vocalista con tendencia al falsete.
De alguna manera, estaban en una situación parecida a la de Badfinger, Big Star, o incluso los Stories de Ian Lloyd. Es como si hubiesen llegado una década tarde y, a pesar del incontestable talento que atesoraban todos ellos, no recibieron en su momento el reconocimiento que merecían. Si bien es cierto que el caso de Badfinger fue algo diferente, ya que su cruz fue que el relativo éxito que tuvieron se vio ensombrecido por problemas contractuales y con su discográfica.

Pocos meses después de su debut, publicaron el que pasa por ser su mejor trabajo: “Fresh”, que nos dejaría joyas como “I Wanna Be With You” o la balada, marca de la casa, escrita por Eric Carmen “Let..s Pretend”. “Fresh” se disfruta de principio a fin, y según mi criterio, es uno de los mejores discos grabados jamás en este estilo. ¡Fantástico!.

Sin embargo, su tercera entrega, en 1973, titulada “Side 3” supondría un cierto cambio de estilo. Todavía se apreciaba el regusto melódico en “Tonight” o en “On The Beach” por poner dos ejemplos, pero la banda buscaba un sonido más cercano al rock, como mostraban en “I..m a Rocker”.

El disco contiene, en mi opinión, la mejor composición de Dave Smalley con los Raspberries, “It..s Hard To Get Over a Heartbreak”.

También es reseñable la carpeta del disco, que en su parte superior (me refiero, claro está, a la edición original en vinilo) estaba recortada perfilando la forma del montón de frambuesas.

Tras este “Side 3”, Jim Bonfanti y Dave Smalley anunciaron su marcha del grupo.

Con la incorporación de Scott McCarl y Michael McBride sustituyendo a los mencionados, la banda editó el que, a la postre sería su último trabajo (exceptuando recopilatorios y discos en directo), titulado “Starting Over” (1974).

Tal como se apuntaba en “Side 3”, el alejamiento de las iniciales sonoridades pop es ya una realidad. Si bien “Play on”, y “I Don..t Know What I Want” (en la que recuerdan sobremanera a The Who) traen a la mente su estilo habitual.

Hoy día, el disco está considerado como un magistral canto de cisne para la banda, siendo valorado por parte de la crítica como su mejor trabajo, globalmente.

Yo no lo veo así. Me parece un buen disco, aunque es el “menos Raspberries” de los cuatro. No dudo que tratasen de demostrar que podían sonar enérgicos si se lo proponían. Tal vez lo consiguiesen con “Starting Over”, tampoco niego esto. Pero a mí, canciones como “All Through the Night” me suenan extrañas, como forzadas. Con el tiempo, creo haber llegado a apreciar este trabajo en su justa medida, pero siempre que lo escucho tengo la sensación de que parte de la magia había desaparecido.

Cada uno de los componentes siguió ligado al mundo de la música, si bien el único que lograría algún éxito importante fue Eric Carmen, con titulos como “All by Myself” o “Hungry Eyes”, que se incluyó en la banda sonora de la popular película Dirty Dancing.
En noviembre de 2004, y con motivo de la inauguración de la sala de conciertos House of Blues de Cleveland, Raspberries se reunieron, tras 30 años sin tocar juntos, para ofrecer un concierto cuyas entradas se vendieron en menos de diez minutos.

La respuesta del público fue tal, que se animaron a dar varios conciertos más. Uno de ellos fue grabado y editado en cd con dvd hace un par de años, en el que se incluía un prefacio escrito por Bruce Springsteen, reconocido admirador del grupo.
Raspberries tuvieron una existencia efímera (algo más de dos años), aunque prolífica (cuatro discos). Pero su influencia en bandas formadas en décadas posteriores es reconocida hoy día.

El grupo nació con la intención de recuperar las canciones cortas de melodías pegadizas que, según su opinión, eran la esencia del rock..n..roll, en un momento en el que eso no era precisamente lo más popular.
Tenían el don de transmitir una especie de inocente alegría que contrastaba con los estilos musicales en boga en la época, cuyas propuestas presentaban unas características bien distintas.
Por lo que a mí respecta, hace años que recurro a ellos cuando necesito que en mi cara se dibuje una sonrisa.

Y les estoy muy agradecido por la ayuda que me prestan para ello.

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