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DISCOGRAFÍAS BREVES (I): Damn Yankees

Posted in Rock with tags on julio 7, 2011 by israelmaster

Cuando echo un vistazo a mi colección de discos, me gusta observar que, de algunos grupos legendarios, poseo la discografía completa,o casi completa, de tal modo que la superficie física que ocupan los trabajos de ciertas bandas en mis estanterías es más que apreciable. Pero también me doy cuenta del gran valor que le doy a esos otros discos que corresponden con bandas de cortas discografías, bien sea por su breve existencia o por tratarse (en muchos casos así es) de formaciones que nacieron como proyectos paralelos de unos determinados músicos al margen de sus bandas habituales.

Y es que a veces, son justamente esos discos los que te cautivan por tratarse de verdaderas joyas, de algo que tuvo un momento concreto y muy específico en la historia del Rock, para desaparecer luego como tal entidad musical bajo ese determinado nombre y pasar sus componentes a formar parte de otros proyectos musicales o volver a sus grupos de siempre.

Dedicaré mis próximos posts a dar un  repaso a algunas de esas “breves discografías”. Soy consciente de que hay innumerables casos de los que podría hablar, pero me centraré en algunos de mis favoritos.

Se podría decir que el origen de Damn Yankees tuvo lugar cuando Tommy Shaw, tras la gira de presentación de su álbum “Ambition” (1987) se planteó el volver a formar parte de una banda (fue miembro de Styx durante años). Al parecer, le apetecía no tener la atención del público tan focalizada sobre él cuando estaba en el escenario. El caso es que, por aquél entonces, Ted Nugent tenía una idea similar tras publicar “If You Can´t Lick´Em …Lick´Em”. No deja de ser llamativo el hecho de que dos músicos tan diferentes en estilo (Shaw se centraba en el rock melódico, mientras que Nugent era un auténtico torbellino interpretando hard-blues-rock) lograsen tan buena compenetración en una serie de conciertos que dieron en Nueva York en aquéllos días. El proyecto de banda comenzaba a tomar forma, pero aún estaba por llegar un componente clave a la misma.

Y es que, en aquel momento, los geniales Night Ranger habían decidido tomarse un respiro, y su principal vocalista y bajista, Jack Blades, estaba sin grupo.

Tras aceptar Blades formar parte de este proyecto, ya sólo faltaba un batería, así que Shaw llamó a Michael Cortellone, que le había acompañado en su última gira.

Damn Yankees habían nacido.

“DAMN YANKEES” (1990)

Si Nugent, Blades y Shaw buscaban encontrar una fórmula que diese un nuevo impulso artístico y comercial a sus respectivas carreras, con este álbum dieron con ella. Y tanto que lo hicieron. El disco es una verdadera joya del hard rock melódico, en la que creo apreciar mucho más la impronta de Blades y Shaw que la de un Nugent que parece querer quedarse en un segundo plano, dejando muestras de su estilo a las seis cuerdas, pero dando las riendas en el plano compositivo y vocal a sus compañeros. De hecho, el único tema cantado por Ted es la enérgica “Piledriver”, que cierra el álbum.

Entre las grandes canciones aquí incluidas mencionaré “Coming of Age”, que abre este gran trabajo dejando claro por dónde van a ir los tiros, y mostrando la buena química que surgió entre el ex-Styx y el (por aquél entonces) ex-Night Ranger, y lo bien que cantaban juntos.

Otros grandes momentos llegan con “Runaway” (excelente melodía) y con “Tell Me How You Want It”, aunque lo mejor, en mi opinión es el hermoso comienzo en acústico de “Come Again” y, sobre todo, la indiscutible joya del disco, que lleva por título “High Enough”.

Éste último tema merecería, sin duda alguna, ser recordado para siempre como una de las grandes baladas de la historia del Rock.

“DON´T TREAD” (1992)

Con el afamado Ron Nevison de nuevo en las tareas de producción, la banda seguía con “Don´t Tread” el camino trazado con su primera entrega. Para mi gusto está menos logrado, en conjunto, aunque hay un buen puñado de grandes canciones, como “Someone to Believe”, llena de matices, algún cambio de ritmo y aunando magníficamente pasajes acústicos con buenas dosis de electricidad. También destacaría “Mister Please”, en la que llegan a recordar a Led Zeppelin en unos momentos y en otros a Guns ´N´Roses (por increíble que parezca la combinación) y la adrenalínica “Don´t Tread On Me”.

Ahora bien, de modo similar a lo que comento más arriba sobre su álbum debut, aquí también considero como lo mejor del disco dos medio tiempos/baladas como son “Where You Goin´ Now” y especialmente “Silence Is Broken”. Tommy Shaw brilla con luz propia en este tema, con ese timbre de voz agudo tan característico, que ya ayudó a convertir en legendario parte del repertorio de Styx en su momento.

Tras “Don´t Tread”, y la subsiguiente gira, Nugent retomaría su carrera en solitario, de tal modo que Damn Yankees dejarían de existir, aunque con matices, puesto que en 1995 se publicaría “Hallucination”, bajo el nombre de Shaw/Blades. Otro disco a descubrir, con alguna canción realmente magnífica, aunque con un sonido, en general, menos hard rock que el de Damn Yankees.

Independientemente de que su existencia fuese efímera, los dos discos de Damn Yankees son absolutamente recomendables para el seguidor del buen hard rock con abundantes melodías.

Y es que, cuando se juntan músicos con verdadero talento, no debe sorprender que el resultado sea tan bueno como lo fue en este caso.

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