Archivos para AOR

FRONTIERS RECORDS. La llama sigue viva

Posted in Rock with tags , , on febrero 18, 2011 by israelmaster

Vivimos tiempos extraños, cuando menos, en lo que a la industria discográfica se refiere. Que si el cambio de modelo de negocio al que obliga la irrupción de las nuevas tecnologías, que si cambios en los gustos del público, que si nuevos dispositivos que permiten reproducir formatos novedosos…

Llevo ya unos cuantos años oyendo estas argumentaciones, y no dudo que puedan tener una base más o menos cierta. Pero, en ocasiones, surgen elementos que parecen ir en contra de lo que se supone que es la tendencia.

Esa parece haber sido la apuesta del italiano sello Frontiers Records que, enarbolando la bandera del hard rock melódico clásico (y de algún otro estilo, como comentaré más adelante), se ha convertido en uno de los principales refugios de un elenco de grupos veteranos cuyo talento y ganas de hacer música es inversamente proporcional al interés que suelen despertar a la mayoría de sellos discográficos a los que ofrecen sus canciones.

Desde sus comienzos, en la segunda mitad de los ´90, su objetivo siempre ha sido el de defender el buen rock melódico, que décadas atrás gozó de popularidad masiva. No han dudado en apoyar a figuras que habían caído en el olvido, como puede ser el caso de Lou Gramm, el que fuera vocalista de los legendarios Foreigner, por poner un ejemplo. O los hermanos Nelson, que acaban de protagonizar un sorprendente regreso a la actualidad rockera con el recomendable “Lightning Strikes Twice”.

También han promovido discos que suponían grabaciones puntuales, como los dos de Sunstorm, con Joe Lynn Turner a las voces, o los editados bajo el nombre de Place Vendome, que nos mostraron otra cara del entrañable ex-cantante de Helloween Michael Kiske, o el de W.E.T., con Jeff Scott Soto al frente. Discos, todos ellos, tremendamente cuidados en el aspecto del sonido y la producción, con magníficas canciones habitualmente a medio camino entre el hard rock y el AOR, tras cuya autoría suelen estar algunos de los músicos habituales del sello.

Asimismo, debemos a Frontiers la grabación del disco que supuso el regreso de la formación original del supergrupo de los ´80 Asia, así como de haber insuflado nueva vida a Giant, a los daneses Pretty Maids, a los suecos Treat, a Y & T y a muchos más.

No todo, sin embargo, son nombres clásicos en el catálogo del sello. Sin ir más lejos, uno de los mejores trabajos de 2010 ha sido el debut de Auras, “New Generation”, repleto de grandes melodías y continuos guiños a sus ídolos (Survivor y Journey, entre otros).

Forman parte también de la familia Frontiers los suecos Crazy Lixx, que en “New Religion” dejan clara su predilección por Def Leppard, Bon Jovi (los de los ´80) y en algún momento, hasta por Mötley Crüe. Energía y melodía a partes iguales.

Otros que vienen de Suecia son Crashdiet, aunque con un estilo algo más salvaje que Crazy Lixx. Se han incorporado recientemente al sello, lanzando “Generation Wild” en 2010.

Otro debut recomendable es el de los británicos Vega, titulado “Kiss of Life”. Los miembros del grupo tienen ya un cierto currículum a sus espaldas, habiendo formado parte de otros proyectos, aunque esta formación podemos considerarla como nueva. Alguna revista especializada les define como una combinación de Journey con unas pinceladas de U2 . No dudo que la voz de Nick Workman tenga un timbre que, en algún momento, y lejanamente pueda traer a la mente a Bono, pero las canciones de este “Kiss of Life” no podrían estar más alejadas de la mencionada banda irlandesa.

Además de los discos que publica, Frontiers ha puesto en marcha una radio en su página web, en la cual podemos escuchar, de modo  continuado, música de los grupos del sello. Y por otro lado edita la revista Melodic Rock Fanzine, en la que va dando noticias puntualmente de los nuevos lanzamientos, conciertos, etc.

Estamos, por tanto, ante una discográfica que trata de marcar un estilo, de establecer una manera propia de entender la música.

Sé que no todas las opiniones acerca de lo que hacen  son favorables, y ya he leído en alguna ocasión las acusaciones de haber creado un cementerio de elefantes, y de que el alma mater del sello, Serafino Perugino no se rendirá hasta grabar un álbum con cada grupo al que admirase en su juventud. Bueno, allá cada cual con sus ideas.

Yo sólo puedo decir que la mayor parte de los discos de su sello me gustan, y la línea general que sigue todo lo que publican me parece que trata de primar la calidad y el talento sobre las tendencias y demás. Admito que me interesan poco propuestas como las de Benedictum o Primal Fear, más centradas en el heavy metal, que forman parte también del abanico de artistas de la firma y que, a pesar de que tienen todo mi respeto, me atraen menos que los nombres citados más arriba.

Tal vez lo que planteo sea una paradoja, en el sentido de querer apreciar un soplo de aire fresco en la industria musical por parte de un sello que se apoya tanto en artistas veteranos, pero así es como yo lo veo.

Y no voy a ocultar que espero con ansiedad el inminente lanzamiento del nuevo álbum de Whitesnake, “Forevermore”, del regreso de King Kobra con sus nuevos temas (anunciado para abril) o de lo que nos deparará la reciente contratación del ex-Skid Row Sebastian Bach, con idea de presentar su nuevo trabajo en verano.

Recomiendo a todo aquél seguidor del Hard Rock que eche un vistazo al catálogo del sello. Yo lo hago frecuentemente, y he pasado muchas horas disfrutando de buena música.

Recuerdo que a mediados de los ´90 era habitual escuchar a músicos (principalmente veteranos), cuando se les preguntaba su opinión acerca del cambiante panorama musical, decir aquéllo de: “para mí sólo existen dos tipos de música…la buena y la mala”.

Suscribo totalmente esa afirmación.

 

 

 

Aquellos maravillosos años

Posted in Rock with tags , , , on septiembre 10, 2010 by israelmaster

Primavera de 1986.

Me preparé rápidamente el bocata de Nocilla, porque estaba a punto de empezar Tocata, y no podía perdérmelo. Era mi cita semanal con un poco de actualidad musical, además de ser una magnífica manera de desconectar de una larga y tediosa jornada en el colegio.

Ese día salía Europe, uno de los grupos del momento. Me encantaba Tocata. Me gustaba. Porque me gustaba la música. Siempre me ha gustado.

Tenía 13 años, y mucho por aprender de la vida, pero había dado con algo que me motivaba, que despertaba mi curiosidad, que me llevaba a querer saber más.

Me quedaba con los nombres de los grupos, recordaba los títulos de las canciones, las melodías. Algunas te levantaban del sofá y te hacían alzar los puños, otras te hacían pensar en ese amor perdido (que tú no habías conocido aún, pero bueno…con la canción te metías en el papel).

Nunca llegué a saber dónde estuvo el inicio. No tengo hermanos mayores (históricamente han jugado un importante papel de guías musicales, no siempre voluntario y consciente). Es una oscura nebulosa en mi memoria, en la que se entremezclan algunos nombres de los últimos coletazos de la movida, que no llegué a vivir plenamente dada mi juventud en aquel momento (vine al mundo en julio del ´73).

Pero a mis 13 años me sentía un veterano. El veneno del Rock ya corría por mis venas.

Entendámonos: nunca he tocado una guitarra, jamás he querido tener un grupo, y no, no adopté estética alguna que dalatase mis gustos. Al menos, nunca de un modo demasiado evidente. No era como esos tipos raros que iban al colegio con los típicos parches de Iron Maiden en la chaqueta vaquera.

Sea como fuere, allí estaba yo dispuesto a una nueva sesión musical.

Las cosas eran muy diferentes por aquel entonces a como son ahora.

La información sobre los grupos no se obtenía con un par de “clicks” (los únicos clicks que conocía yo en aquéllos días eran los de Famobil-posteriormente Playmobil-), sino que había que buscarla en este tipo de programas como Tocata o en alguna que otra revista musical más especializada como Metal Hammer, que veía en los kioskos, pero que me impresionaban tanto que no me atrevía a comprarlas. Lo cierto es que no recuerdo ver en mi infancia Popular 1 (que existe desde 1973) a la venta, aunque tal vez sea un problema de memoria simplemente, no lo sé.

Y ¡qué decir del almacenamiento de archivos musicales tan avanzado que se utilizaba! Consistía en comprar una cinta de cassette virgen (de 60 min. Solía ser suficiente), y llenarla de canciones grabadas directamente de la radio, con la voz del pelmazo del locutor al inicio y al final.

Claro que había otra manera: conocer a alguien que accediese a prestarte un disco y copiarlo a la cinta…siempre que tuvieses giradiscos. No sé si a esto se le puede llamar piratear, porque la calidad de las copias era ínfima, obviamente.

Pero era lo que había.

Eran tiempos en los que funcionaba mucho el boca a boca, el trasiego interminable de las cintas grabadas y la información que iba llegando con cuentagotas de los que sí leían las revistas. Definitivamente, había que currárselo mucho más que hoy en día para seguir el devenir de la música, al menos, la que no era muy “radiofónica”. Especialmente si uno no vivía en una gran ciudad, en las que eran más frecuentes los conciertos, había más tiendas de discos, y mayor conexión con el exterior que en una pequeña ciudad de la periferia como la que contaba conmigo como habitante.

Pero hay que ver cómo disfruté en aquéllos días aquél “The Final Countdown” de Europe, que hubo que comprar en cassette porque era más barato que en vinilo y los recursos económicos eran limitados. O el “Slippery When Wet” de Bon Jovi que me regalaron esas Navidades. En vinilo, que conservo, por supuesto.

Es que hay que ponerse en situación y contextualizar lo que estoy diciendo: año 1986…¡1986!, y estos artefactos caen en manos de un jovenzuelo de 13 años que compaginaba la escucha de esos discos con el Frigo Dedo, el Burmar Flash, y los Tigretones.

Desde hace meses, estoy dándole muchas vueltas a la música de los ´80, y me sorprendo a mí mismo, porque en los últimos años he sido defensor a ultranza de la producción musical de los ´60, década en la que el Rock dio uno de los pasos más decisivos y firmes de su existencia, y de la década siguiente, los ´70, que lo convirtieron definitivamente en adulto.

Y esto era lo verdaderamente relevante en la historia del Rock, lo necesario y a la vez imprescindible para conocer su esencia. Ahí se encontraba el origen de todo, la pureza. Que vendría seguido, según algunos se han venido empeñando en hacernos creer, de la etapa de mayor declive y pérdida de valores conocida: los ´80.

Pero, ¿es cierto esto? ¿Es cierto que la música, y especialmente el Rock perdió calidad en los ´80? ¿De verdad todo se vio invadido por un giro hacia lo comercial, por un enfoque de la música centrado en el video-clip como vehículo a utilizar para la difusión de las canciones?

En definitiva: ¿fueron los ´80 malos años para el Rock? Yo creo que esa afirmación sería tan incorrecta como lo sería la aseveración de que con los ´90 fue defenestrado al ser arrastrado por la ola de pesimismo, tristeza y amargura del grunge.

En honor a la verdad, debe ser admitido el hecho de que a muchos artistas clásicos, esa década se les atragantó, como a Neil Young, a los Rolling Stones, Bob Dylan…Pero sin embargo, ahí estuvo la New Wave Of British Heavy Metal o el Hard Rock de influencias glam con epicentro en el área de Sunset Strip, en Los Angeles, estilos propios de la década, por más que tomasen elementos o fuesen una evolución de estilos anteriores.

La “Nueva Ola de Heavy Metal Británico” tuvo su origen muy a finales de los ´70, y explotó definitivamente en los ´80.

Entre las innumerables bandas englobadas en ese estilo podemos destacar a Iron Maiden, Saxon, Tygers of Pan Tang y a Def Leppard, si bien es cierto que éstos últimos, en la segunda mitad de la década arrasaron en los USA con “Hysteria” (1987), álbum cuyo sonido se desmarcaba bastante del que tenían en sus inicios. Pero no hay que olvidar que sus comienzos estuvieron muy relacionados con esta N.W.O.B.H.M..

Otra banda que se vio arrastrada por este vendaval metálico, aunque sus carrera discográfica diera inicio en la primera mitad de los ´70 fue Judas Priest, para muchos la banda que representa el paradigma del Heavy Metal, y cuya larga trayectoria (que llega hasta nuestros días) vivió su momento de máximo esplendor en los ´80, con “British Steel”(1980), “Screaming for Vengeance”(1982), “Defenders of the Faith”(1984), etc.

Por otro lado, y más bien hacia la segunda mitad de la década, nació otra “revolución musical” al otro lado del océano, en la costa oeste americana, en la ciudad de Los Angeles (y alrededores).

Tomando influencias estéticas del glam de la primera mitad de la década de los ´70, aunque con un sonido más cargado de decibelios, surgieron nombres como Ratt, Cinderella, Poison, Motley Crüe, Faster Pussycat…y sobre todo, Guns´N¨Roses, que supondrían un punto y aparte en la historia del Rock con la publicación de “Appetite For Destruction” (1987).

Pero había mucho más: desde Alemania, Scorpions explotaba definitivamente con “Blackout” (1982) y “Love at First Sting” (1984), y Accept ponía los cimientos de lo que, algún tiempo después, se daría en llamar Trash Metal, con su sonido a toda velocidad.

También esa década nos mostró el verdadero talento de Ozzy, que dejó para la posteridad una impecable discografía en solitario con “Blizzard of Ozz” (1980) o “Bark at the Moon” (1983) entre otros, mientras sus ex-compañeros de Black Sabbath se reinventaban con la incorporación del gran Ronnie James Dio (recientemente fallecido).

Y llegaría el Trash Metal, cuyos cuatro máximos exponentes, históricamente, son Metallica, Slayer, Megadeth y Anthrax, cada uno a su manera, y con sus propios rasgos distintivos.

De todas formas, el honor de colocar por primera vez en la historia un álbum de Heavy Metal en el número 1 del Billboard correspondió a Quiet Riot, con su “Metal Health”(1983).

Su permanencia en ese lugar de privilegio fue muy breve, sustituyendo en el mismo al legendario “Synchronicity” de Police. Hito histórico para el Metal, sin lugar a dudas, y sucedió…en los ´80.

No podemos pasar por alto tampoco el éxito masivo de bandas de estilo Aor y Hard Rock melódico, que gozaron de importante difusión en las emisoras de radio de la época. Ahí estaban Survivor, Foreigner, Journey, Dokken, Winger, Aldo Nova, John Waite, John Parr, Loverboy…

Ni a los nombres que fueron surgiendo en nuestro país, como Barón Rojo, Obús, Sangre Azul, Ángeles del Infierno y tantos otros.

Por extraño que parezca, a muchas de las bandas citadas no las seguí en su momento, de ahí que no pueda hablarse en mi caso de añoranza, de estar anclado en la música de mi adolescencia. Lo llamativo es estar descubriéndolas ahora, y valorarlas de un modo “objetivo”, entendiendo esto como un intento de dejar a un lado los prejuicios de la estética, de algún que otro cliché propio de una época, un determinado sonido, etc.

La perspectiva del tiempo es una oportunidad inmejorable para dejar a un lado estereotipos y centrarse en lo que verdaderamente importa, que es la música en sí misma.

¿O acaso no sonroja ahora un poco toda ese aluvión de camisas de leñador y jerseys espantosos que nos trajo la primera mitad de los ´90, y que eran ¡lo que más molaba! para alejarse de la moda tan hortera de la década anterior? ¿Era mejor eso? ¿Y hoy en día? ¿Alguien se ha parado a analizar cuáles son los principales nombres del panorama rockero actual?

¿Linkin Park? ¿Disturbed? ¿Slipknot? ¿Godsmack? ¿Tokyo Hotel?

¿Y cuál se supone que sería el equivalente actual de unos Survivor, por ejemplo? ¿Coldplay? ¿The Fray?

No pretendo afirmar que estos grupos sean malos (aunque a mí no me gusten) pero nadie va a convencerme de que esa música tiene más calidad que la de los mencionados Survivor, Journey o Night Ranger.

Pero es que incluso me permito ir más allá, y meterme definitivamente en terreno pantanoso: lo más popular. ¿Nos atrevemos a comparar? ¡Vamos allá!

Que alguien piense en tres nombres que sean paradigma de la música más popular de los ´80. A bote pronto me salen estos: Duran Duran, Spandau Ballet y Michael Jackson (que podemos sustituir por los primeros discos de Madonna, si alguien lo prefiere).

¡Vale!, ahora vamos a por tres nombres de la música más popular de hoy día. Me salen estos: Lady Gaga, Mylie Cyrus y The Jonas Brothers (doy la opción de sustituirlos por Shakira).

Hombre, nunca me han encantado los Spandau Ballet pero antes que escuchar a estrellitas salidas de la factoría Disney…No sé si me explico.

Creo sinceramente que durante años se ha sido injusto en la valoración global de la música de los ´80, y considero que el rock estuvo más presente de lo que muchos quieren reconocer.

Tuvo algo de especial, me digan lo que me digan, y no me importa que me recriminen que el recuperarla es un ejercicio de nostalgia, o una consecuencia de acercarme a los cuarenta años y por tanto a una serie de crisis y complicadas fases que supuestamente uno atraviesa al llegar a esa edad.

Yo diría que no es el recuerdo lo que me ha ido despertando mi interés por la música de esos años, sino que el proceso ha sido a la inversa: el ir adentrándome en esa música ha ido llevando a esas añoranzas, y a ir relacionando la música con momentos vividos.

Creo que se trata de un ejercicio saludable, siempre que se lleve a cabo en su justa medida.

Me resisto a afirmar que cualquier tiempo pasado fue mejor, porque si me paro a pensarlo fríamente, mi vida, a nivel personal es mejor ahora. Eso es lo que dice mi cerebro, pero eso no evita el nudo en la garganta que disimulo a duras penas al recordar algunas situaciones, acontecimientos, una canción, una serie de televisión, antiguos juguetes,…cosas, en definitiva que formaron parte de mi vida, con las que crecieron también los de mi generación.

Sé que los tiempos cambian, que hay que avanzar, y que hay cosas que van quedando atrás, hasta perderse en ese rinconcito de tu memoria al que apenas acudes hasta que algo te lleva a él. Es ley de vida. Uno también cambia.

Sin embargo, no todo es pasajero. El tiempo y la experiencia van ayudando a establecer unas preferencias, unos gustos, unas aficiones que sí pueden llegar a perdurar en el tiempo.

Y se va desarrollando un criterio.

Basándome en el mío, por tanto, yo afirmo que los ochenta fueron muy buenos años para el Rock. No hay más que observar los nombres citados unos párrafos más arriba (tan sólo una pequeña muestra, por otra parte) para darnos cuenta de ello.

Verano de 2010.

Llego a casa después de una agotadora y estresante jornada de trabajo. Cambio el traje por algo más cómodo…y me dirijo al estudio en el que guardo mi nutrida colección de discos para poner sobre mi plato Stanton algo que mejore mi semblante.

Es excitante abrir esos paquetes con vinilos de segunda mano que he recibido por correo hoy mismo: Night Ranger, Survivor, Journey…¡No está mal! Un gran invento esto de Ebay.

También retiro el celofán a lo nuevo de H.E.A.T. y Crazy Lixx, savia nueva para la causa, al igual que Auras.

Tengo 37 años, y tengo perfectamente claro que cuando algo te gusta de verdad, puede hacerlo para siempre.

Es curioso, cuando empecé con esto, se me consideraba demasiado joven. Ahora, lo habitual entre los de mi edad es considerar que esto del rock no es adecuado para el que se acerca a los cuarenta.

Hace mucho que ya no trato de explicárselo a nadie, porque no puede entenderse.

O se siente o no se siente.

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FM: UN SUEÑO QUE NO SE HIZO REALIDAD

Posted in AOR with tags , , on febrero 8, 2010 by israelmaster

En los años ´80 la música AOR, o rock melódico vivió su momento de mayor esplendor en los Estados Unidos. Nombres que hoy son legendarios como Reo Speedwagon, Survivor, Journey, Styx, Toto o Foreigner encontraron un magnífico vehículo para su música en las emisoras de radio de la época.A mediados de la década se formaba en el Reino Unido FM, un proyecto compuesto por los hermanos Chris y Steve Overland, Merv Goldsworthy, Didge Digital y Pete Jupp.
Los Overland habían pertenecido a Wildlife, mientras que Goldsworthy y Jupp habían pasado por Samson. Didge Digital (cuyo nombre real era Philip Manchester), por su parte, había estado tocando con Gerry & The Pacemakers antes de unirse al grupo.
FM nacía con la idea de hacer música al estilo de los grandes del rock melódico mencionados. Esa era su meta, el objetivo que perseguían, aunque la “industria”, a veces injusta con bandas de verdadero talento, les daría la espalda.Hay varias teorías que se manejan para explicar el porqué de lo que sucedió con FM. Unas apuntan a su origen británico como causa de su escasa aceptación en el mercado americano (no olvidemos que su sonido era muy “americano”), mientras que otras consideran que su sello discográfico no acabó de ver el potencial del grupo como una “inversión rentable”.Pero hay algo que tengo claro que no fallaba: su calidad. 

Sus dos primeros trabajos están, para mí, entre los mejores discos jamás grabados dentro de este estilo, y eso es lo que me gustaría enfatizar en estas líneas que he querido dedicarle a esta gran banda.

INDISCREET: COMIENZO PERFECTO


FM grabaría su debut discográfico con el sello Portrait, perteneciente al gigante CBS, bajo el título de “Indiscreet” (1986).

El álbum, que fue grabado entre Ibiza, Surrey y Londres, era un magnífico trabajo de rock melódico (lo que frecuentemente se conoce como AOR) íntegramente escrito por los miembros del grupo.

En él se daban todos los elementos habituales en este estilo: un cantante que interpretaba con verdadero sentimiento, unas canciones de sonido cristalino, cuidada producción, y temática relacionada con corazones rotos, chico que echa de menos a chica, y declaraciones de amor varias.

Pocas veces me he encontrado con un debut tan sólido como este, en el que el nivel se mantiene tan alto a lo largo de la totalidad del mismo.

El álbum se abría con “That Girl”, que fue, asimismo uno de los singles editados para promocionarlo (concretamente, el segundo, tras “Frozen Heart”). El tema se acompañaba de un videoclip en el que entre las escenas de la banda tocando, se intercalaban planos rodados en una playa. El escenario elegido fue Jamaica.

Viendo hoy estas imágenes, uno se da cuenta de cómo pasa el tiempo al observar las vestimentas y el “look” de los músicos. Esa especie de gabardina larga de Chris Overland, las chaquetas más bien amplias y frecuentemente remangadas, los melenas típicas de la época, etc. Aunque a nivel estético lo más llamativo eran los trajes rosas que solía lucir el bajista Merv Goldsworthy.

Pero no nos centremos en la anécdota, que es un error frecuente e injusto que se comete demasiadas veces con las bandas de los ochenta, y continuemos con la música.

En su momento, “That Girl” fue grabada por nada menos que Iron Maiden como cara B del single de “Stranger In A Strange Land”.

Tras la rápida “Other Side Of Midnight” llega otra de las joyas de “Indiscreet”: “Love Lies Dying”, con una sentida interpretación de Steve Overland cantándole a un amor que se termina.

“I Belong To The Night”, sin embargo, podría encajar sin problemas en el repertorio de cualquier banda de hard rock de la época, y en la que se nos habla de otro tipo de “amor”. Ese que está “desprovisto de emociones” y tiene que ver “sólo con el negocio”, como dice la letra.

“American Girls” (tema ideal para el verano) nos lleva al potente “Hot Wired”.

“Face to Face” y su estribillo marcado con los teclados es la antesala de la verdadera joya del disco.

Cuando se habla de las mejores baladas de la historia del rock suelen salir títulos como “I Want To Know What Love Is” de Foreigner, “Rosanna” de Toto, “Keep On Loving You” de Reo Speedwagon, “Open Arms” y “Faithfully” de Journey, “Babe” de Styx…Pues yo voy a añadir una de Fm: “Frozen Heart”.

Musicalmente hablando, es la canción de ritmo más pausado de las nueve que incluye este trabajo y fue, como indiqué más arriba, el primer single publicado del mismo.

Destacaría, sobre todo, el trabajo a los teclados de Didge Digital y el momento central de la canción cuando se produce un leve cambio de melodía que introduce el solo de guitarra.

Insisto en lo dicho más ariba, “Frozen Heart” merece un lugar entre las grandes.

EL ESTRELLATO QUE NUNCA LLEGÓ

Tras este gran debut (aunque con moderadas ventas), su sello discográfico decidió apostar fuerte por FM, y puso los medios para tratar de lograr un éxito acorde con la indudable calidad del grupo.

Se contactó con Desmond Child, experto en lograr temas rockeros con gancho, que co-escribiría algunos títulos, así como con otros compositores ajenos a la banda, para aportar su granito de arena al proyecto. Es importante recordar que Child co-escribió “You Give Love A Bad Name” y “Living On A Prayer” dos de las canciones más destacadas de “Slippery When Wet”, de Bon Jovi, por lo que parecía ser la persona indicada para dar el empujón comercial a FM.
Se cuenta que existió una reunión de ejecutivos de Epic con el grupo al completo en la que se visionó el videoclip de “Rock The Night”, de Europe, con la intención de animarles a que tratasen de hacer algo como eso.

El resultado de todo esto fue “Tough It Out” (1989).

“Bad Luck”, uno de los temas en los que participaba Desmond Child, fue el escogido como primer single, un tema de enérgico estribillo al que acompañarían como sencillos “Someday” y “Everytime I Think Of You”, ambos firmados por músicos ajenos a FM.

Por aquel entonces, cuando las televisiones americanas emitían los videoclips de la banda, se referían a ellos como “FM-UK”, para evitar ser confundidos con el grupo canadiense de rock progresivo del mismo nombre.

Como elección, no puedo decir que fuese equivocada la de las tres canciones mencionadas como singles. “Everytime I Think Of You”, en concreto, viene a ser lo que “Frozen Heart” era para “Indiscreet”: “la balada” del disco.
Cuesta comprender cómo una canción de ese calibre publicada como single…¡y en 1989! no se convirtiese en todo un hit radiofónico como “Heaven”, de Warrant, “Carrie”, de Europe, “The Flame”, de Cheap Trick, “Alone”, the Heart, “Is This Love?”, de Whitesnake, y tantos otros ejemplos que podríamos citar. En la segunda mitad de los ´80 este tipo de canciones vivieron un momento de especial popularidad, y resulta llamativo que ninguno de los temas de FM lograsen la misma repercusión mediática que los títulos citados. Ni de lejos.

Pero, si los singles me parecen acertados, no menos bueno me parece el resultado global del álbum, cuyo nivel está casi parejo al de su debut. Es más, una buena parte de la crítica, hoy día, valora este segundo trabajo como superior a “Indiscreet”.

“Does It Feel Like Love?”, “The Dream That Died” o la potente “Burning My Heart Down” (que sería incluida en la banda sonora de la película ‘Águila de acero II’) eran excelentes canciones, que poco tenían que envidiar a las de otros grupos de mayor éxito comercial. Y el sonido también estaba muy logrado, sin entrar a valorar si la elevada inversión estaba justificada o no (ya que a mí me gustaba el sonido de “Indiscreet”), y contextualizando esta afirmación, porque no debemos olvidar que estamos hablando de 1989.

Pero, a pesar de que “Tough It Out” es considerado un verdadero clásico, e incluso un disco de culto para los seguidores del estilo, las expectativas de Epic no se cumplieron, y FM fueron invitados a buscar otro sello.
La industria, cambiante y caprichosa, los gustos del público (no menos cambiantes y caprichosos) o lo que fuese, pusieron fin así al sueño de FM: lograr un éxito masivo.

Este no sería, no obstante, el fin de esta banda.

SUPERANDO LA DESILUSIÓN
En 1991, y ya con un sello mucho más modesto (Music For Nations) lanzarían “Taking It To The Streets”, un álbum de sonido más contundente que los dos anteriores y que suponía un cierto bajón en calidad. Como el propio grupo ha confesado en alguna ocasión, el repertorio estaba formado por temas que habían sido escritos tiempo atrás y que se habían quedado a medio terminar. La inclusión, casi a última hora de una versión del clásico “I Heard It Through The Grapevine” y de “Only The Strong Survive” fueron un acierto, dado que ambas fueron editadas como singles. Si bien la primera de ellas no me convence del todo (me gusta la versión de Marvin Gaye, pero esta no me dice nada), “Only The Strong Survive” sí es uno de los iconos de la banda, con su magnífico comienzo con guitarra acústica y ese estribillo con tintes de himno.
Cuando “Taking it…” se publicó, Chris Overland ya había abandonado el barco, desalentado tras la decepción del resultado de “Tough It Out”.

Este era un trabajo, en general, de sonido más duro que los anteriores, en el que los teclados de Didge Digital perdían protagonismo, lo que me parece una pena, ya que creo que suponían parte del encanto de lo que podríamos considerar sonico clásico de FM. Poco después de publicar este disco, el teclista dejaría el grupo.

Con la nueva formación, en este caso de cuarteto (Steve Overland, Pete Jupp, Merv Goldsworthy y Andy Barnett) se grabaría “Aphrodisiac” (1992), que sería alabado por la crítica y que, afortunadamente, volvía a subir el listón y a demostrar que FM podían reinventarse, al menos en parte, y seguir adelante sin dos de los componentes originales.

He leído más de una opinión que sugiere que este puede ser el trabajo más completo que grabaron, idea ésta que no comparto, aunque sí me parece un disco francamente logrado, y en el que parece querer colarse algún ramalazo blues que no se apreciaba en anteriores grabaciones, como el tema que cierra el álbum, “Hard Day In Hell” o algún momento de “Take The Money”.
En cualquier caso, de este “Aphrodisiac” yo destaco “All Or Nothing” por su potente y enérgico coro en el estribillo, “Blood And Gasoline” y “Closer To Heaven”, otra balada marca de la casa a engrosar su notable currículum en este apartado. Desde luego, Steve Overland muestra una vez más en esta canción que la suya es una de las voces a reivindicar en la historia del rock, y es algo en lo que debo insistir hasta la saciedad. Da la sensación de que lo vive, de que realmente siente lo que canta.

Notable trabajo que merece las positivas críticas que recibió, aunque sigo prefiriendo el estilo de los dos primeros discos, con mayor presencia de teclados, elemento que tal vez transmite una mayor sensación de estar escuchando algo desfasado, pero que al mismo tiempo añade un encanto muy especial, agregando un toque de color a las melodías.

“Dead Man´s Shoes” (1995) supondría el canto de cisne de la banda.

Con un sonido claramente más suavizado con relación a lo publicado anteriormente, justo es reconocer que, aún siendo algo irregular, nos dejó alguna joya como “Tattoo Needle”, “Ain´t No Cure For Love”, “Misery” o “You Are The One”, otra balada que lleva su sello inconfundible, y que considero la joya del álbum.

Es un título poco recordado en su (breve) discografía, pero las canciones citadas justificarían su escucha.

A grandes rasgos, esta es la historia de una banda cuyo talento no iba parejo con la aceptación por parte del gran público, a pesar de practicar un estilo teóricamente pensado para llegar fácilmente a un público amplio y de tener calidad.

Me apetecía dedicarles unas líneas, y es lo que he hecho.

Su estilo tenía algo muy especial, y no puedo evitar rebuscar en Ebay, Musicstack y demás sitios web de subastas y segunda mano para tratar de conseguir los más variados fetiches de este grupo puestos a la venta en su día, como singles con la forma del logotipo de FM, Maxis con temas que no aparecían en los Lp´s, etc.

Por lo que he podido observar, no soy el único. Es más, parece que en los últimos años, y gracias a una serie de páginas web y diversos foros dedicados al rock melódico, el interés por esta banda la está elevando al estatus de “grupo de culto”.

Podría pensarse que no soy objetivo cuando hablo de la música rock de la segunda mitad de los ochenta, y por lo tanto, de la época de mi adolescencia, por aquello de la nostalgia, de los recuerdos asociados a determinadas canciones, determinados videoclips, un cierto estilo musical o imagen, de añoranza de un tiempo pasado, etc.

Efectivamente, se podría pensar eso, pero en ese caso, lo mejor que se podría hacer para salir de dudas es pinchar (sí, el vinilo, a poder ser) “Indiscreet” y juzgar por uno mismo. Tal vez, después de todo, y más allá de la nostalgia y los recuerdos, la magia sí existía.

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