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AMPLIFIER: “The Octopus” (2011)

Posted in Progresivo with tags on mayo 24, 2011 by israelmaster

Recuerdo perfectamente cuál fue el primer vinilo de mi ahora extensa (modestia aparte) colección. Fue “A Momentary Lapse Of Reason”, de Pink Floyd, el mismo año en que fue publicado (1987). Tengo claro que no se trata de la mejor obra de la banda, en cuya discografía me fui adentrando posteriormente, pero me parece interesante mencionar este hecho, tal vez anecdótico, pero que resulta representativo del interés que ha despertado siempre en mí el rock progresivo.

Con el tiempo he ido explorando multitud de estilos y épocas, musicalmente hablando, pero cada cierto tiempo vuelvo al progresivo. Tras haber pasado estos últimos meses profundizando en lo que dio de sí esta variante o subestilo dentro del Rock en la década de los ´80, que es una etapa no suficientemente reconocida, según mi opinión, por una u otra razón he querido dedicarles tiempo a las bandas más actuales.

En concreto, me gustaría detenerme un momento a comentar este “The Octopus”, tercer larga duración del trío de Manchester Amplifier, formado por Matt Brobin a la batería, Neil Mahony al bajo y Sel Balamir a la guitarra y voces. Un álbum sobre el que se ha escrito bastante últimamente en la prensa especializada (y en la que no lo es tanto). Este disco, que ya a finales de 2010 se puso a disposición de los fans directamente desde la web del grupo, llegaba a los canales de distribución habituales a comienzos de 2011. Hasta ese momento, su discografía la componían “Amplifier”, “Insider”, y los Ep´s “The Astronaut Dismantles Hal” y “Eternity”.

Amplifier juegan en la misma liga que The Pineapple Thief, Haken, Oceansize o Porcupine Tree . Aunque me resisto a etiquetar su propuesta exclusivamente como “Rock Progresivo”, toda vez que la música que conforma este álbum bebe de diversas fuentes.

Lo primero que llama la atención en “The Octopus” es su duración, dado que es un doble cd que supera las dos horas en total. Amplifier afirman que estas canciones estaban concebidas para dar forma a sus dos siguientes trabajos, pero han acabado siendo uno. Esta extensa obra muestra a una banda que ha tratado de dar una vuelta de tuerca más a lo expuesto en los dos primeros discos, añadiendo multitud de matices, enriqueciendo con diferentes texturas ese sonido que, anteriormente, parecía querer asemejarse al de Soundgarden. Aquí, cada tema esconde una gran variedad de pequeños detalles que sólo se descubren tras varias escuchas.

No puedo evitar atisbar entre los ecos y sonidos flotantes de “The Wave” o de “Interstellar” algunos elementos que encajarían sin problema en “Dopes To Infinity” de Monster Magnet. Como tampoco negaré que por momentos parecen recrear las mismas sensaciones que me producían en los ´90 mis añorados Tool, tal como sucede con “Planet Of Insects”, “The Sick Rose” o el tema-título, “The Octopus”.

Encontraremos el lado más progresivo de esta poliédrica banda en “Minion´s Song”, “White Horses At Sea/Utopian Daydream” y “Forever And More”. Pero donde dan rienda suelta a su capacidad para crear atmósferas es en “Trading Dark Matter On The Stock Exchange”, que con sus más de once minutos deja claro que Amplifier se encuentran verdaderamente a gusto sin encorsetamientos estilísticos, plasmando en forma de canción aquéllo que simplemente brota de su imaginación.

Resulta admirable la cantidad de sonidos diferentes que Sel Balamir es capaz de conseguir con su guitarra, que tan pronto suena cristalina como atronadora (“Interglacial Spell” sería buen ejemplo de esto último).

Un disco de estas características, casi por definición, suele recibir alguna acusación de pretenciosidad, y este no ha sido una excepción, como he podido leer en alguna revista. Ese tipo de juicios es habitual, y tal vez tengan parte de razón en este caso, pero mi opinión es otra.

Yo he disfrutado enormemente este “The Octopus”, y me ha encantado ir descubriendo poco a poco todo lo bueno que esconde en sus microsurcos. Quizá no sea una obra maestra en toda regla, pero valoro muy positivamente que en los tiempos que corren se publique algo como esto, especialmente sin contar con discográfica alguna que lo haya respaldado.

Suelen decir que el pulpo representa para ellos la metáfora de la interconexión e interdependencia de las cosas, aunque reconozco que cuando ví la portada creí que representaba algo así como las diferentes influencias que pueden llegar a conformar el resultado final de una obra. Musical, en este caso.

Sea como fuere, he escuchado durante años a Yes, Genesis, Rush, Pink Floyd, Camel…porque siempre me ha atraído la música que exige un plus al oyente para adentrarse en ella, para disfrutarla plenamente.

Recomiendo “The Octopus” a todo aquél que esté dispuesto a dar ese plus.

Dales una oportunidad. No te arrepentirás.