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BEATLES CRITICADOS EN MEDIOS BRITÁNICOS

Posted in Varios with tags , , on enero 14, 2011 by israelmaster

Recientemente, y coincidiendo con la publicación de la discografía de The Beatles remasterizada, algunos medios se hacían eco de la existencia de grupos que se han ido formando dentro de redes sociales con el fin de expresar el odio por su música. Una de las voces que más impacto ha causado es la de Robert Elms, crítico musical y presentador de un prestigioso programa de radio en la BBC. Elms, desde hace ya tiempo, afirma detestar la música del grupo, calificándola de “infantil” o consistente en “melodías para canturrear en el patio del colegio”, asi como “música que hasta mi abuela puede escuchar”. En definitiva, da a entender que considera la música del cuarteto de Liverpool como falta de sustancia, de energía, y apta para todos los públicos.

No sabría decir con exactitud cuándo me senté por primera vez a escuchar un disco de The Beatles de principio a fin, aunque sí recuerdo que no me gustaban. Tal vez estaríamos en 1989, aproximadamente. Yo atravesaba una etapa “sixties”, en la que acababa de descubrir a The Who, Grateful Dead, Jefferson Airplane, o The Kinks, y veía a los Beatles como un grupo ñoño de melodías edulcoradas que no iba para nada con mis gustos. Lo cierto es que, por algún motivo que no alcanzo a recordar, llegó a mis manos uno de sus discos. Concretamente se trataba de un recopilatorio que alguien me pidió que pasase de vinilo a cinta de cassette (que tiempos aquéllos, ¡de vinilo a cinta!). A regañadientes, accedí. Mi equipo de música sólo permitía realizar la mencionada operación con el sonido activado, por lo que me ví obligado a “soportar” el suplicio de escuchar algo que no me gustaba, si bien es cierto que me dispuse a leer el periódico mientras la grabación se realizaba. Creo que no llegué a la página 2. Aquello era…¡fantástico!. Las melodías eran sencillamente aplastantes. Me daba la sensación de ser incapaz de desengancharme de las armonías.

Con los años, mi conocimiento de la música ha ido creciendo, y aparte de ir adquiriendo todos los discos del grupo, fui conociendo (y disfrutando) diferentes estilos musicales. Si de algo no he llegado a dudar nunca, desde aquél lejano primer acercamiento en firme al cuarteto, es de su desbordante talento compositivo. Pero también he ido observando cómo en ciertos sectores del mundillo existen recelos hacia su propuesta, lo cual podría obedecer a varios factores, que expondré a continuación. En el año 1966 dejaron de tocar en directo, lo cual choca con una parte del sentimiento rockero, que tiene mucho que ver con la sensación de la música en vivo, pudiendo sentir la presencia de la banda que está tocando y empaparse de una experiencia de algo vivo, y no de algo enlatado, grabado en un estudio. Puedo entender esta postura.

Como también puedo entender la percepción de una imagen de cierta corrección, en contraposición a unos Who en los que Pete Townsend destrozaba su guitarra en los conciertos o unos Rolling Stones con fama de chicos malos que tenían algún que otro problemilla con la policía. The Beatles carecían de esa imagen de agresividad o de rebeldía a los ojos de la sociedad. Eran aceptados por todo tipo de públicos. Al menos, por un abanico más amplio que los otros dos nombres citados. A esa imagen contribuía también alguna de sus canciones más populares, de sonoridades habitualmente tendentes a la melodía fácilmente tarareable. Acepto que estos detalles puedan hacer que parte de los seguidores del rock pueda no identificarse del todo con su música, pero no es mi caso. En mi opinión, The Beatles es, sin lugar a dudas, el grupo con la creatividad más desbordante que he escuchado jamás, y cuya genialidad va mucho más allá de ese puñado de canciones de fama planetaria. En todos sus trabajos existen multitud de canciones no demasiado conocidas y en las que, si les dedicamos un poco de atención, podremos descubrir verdaderas joyas. Del mismo modo que hay bandas que han pasado a la historia por sus incendiarios directos, otras lo han hecho por su creatividad. Yo no creo que una propuesta musical pierda valor necesariamente si no está pensada para ser llevada al directo. No tiene por qué ser así. No sería justo pasar por alto el valor de la obra de The Beatles argumentando eso como aspecto negativo.

Tampoco veo justo que el hecho de la sobreexposición mediática lleve a tildar de vulgar una propuesta por el hecho de que tenga un seguimiento masivo.

Esto es algo que he visto demasiadas veces ya en todos estos años. Y es que en el mundo del rock existen prejuicios, sí. No neguemos que el hecho de ser seguidor de grupos conocidos (o apreciados) por una minoría empuja a no sentir aprecio por aquello que tiene un éxito masivo. Todos sabemos que esto se da desde siempre, y que hay seguidores del rock a los que no les gusta admitir su gusto por algo que relacionan con las masas, tal vez, porque creen que esto les hace menos “especiales” o menos “entendidos”. Y en cuanto a la rebeldía o la imagen de agresividad…bueno, para eso ya tenemos a otros. Lo cierto es que, en el corto lapso de 8 años que duró la carrera de The Beatles, su evolución musical fue fulgurante. Desde los comienzos más puramente pop hasta sus experimentos en el estudio durante la grabación del “White Album” o “Abbey Road”, apenas transcurrieron 7 años.

Creo que es respetable que al mencionado locutor radiofónico y crítico Robert Elms no le gusten, como sucede con David Keenan, del periódico escocés The Sunday Herald, que lleva años tratando de buscar adeptos a su causa contra el grupo y que afirma que su Beatle favorito es Yoko Ono (¡!!) Yo no soy crítico profesional, ni escribo para ningún periódico , pero llevo casi toda mi vida escuchando música y comprando discos de diferentes estilos dentro del rock y del pop , y me siento con derecho a discrepar de esas opiniones. Para mí, álbumes como “Revolver”, “Abbey Road”, “Sgt. Pepper..s” o “White Album” contienen algunas de las mejores composiciones de la música contemporánea. Poco me importa, cuando escucho canciones como “A day in the life”, “Something”, “Tomorrow never knows”, “Happiness is a warm gun”, “Here, there and everywhere” o “Strawberry fields forever”, si la banda interpretó esto en directo alguna vez o no. Son canciones cuyas melodías tienen…algo. Al menos, a mí me transmiten algo. Y tal vez algo sí exista en las melodías de los 4 de Liverpool, cuando más de una banda de metal ha grabado versiones de sus canciones. Mötley Crüe incluyeron “Helter Skelter” en su disco “Shout at the devil”.

La banda doom-metal Trouble grabó una versión de “Tomorrow never knows” en “Plastic green head”, del mismo modo que Type O Negative grabaron “Day tripper” (fusionada con “If I needed someone” y “I want you -she..s so heavy-“) en “World Coming Down”. Dos bandas doom-metal. ¡Nada menos! Hasta los power-metaleros Helloween grabaron una versión de “All my loving” y “Something” en su disco de versiones. Y en cuanto a mí: me gustan los Beatles. Tengo todos sus discos. Igual que tengo discos de Iron Maiden, Black Sabbath, y adoro a Judas Priest, y a Rush, y a Alice Cooper, y a Rainbow, y a Tesla, y la música Soul, y a The Mars Volta, Mastodon… Siempre he pensado que el conocimiento en profundidad de diversos estilos favorece unas opiniones menos cargadas de prejuicios. No sé si tengo razón o no al afirmar esto. Lo que sí sé es que, a la pregunta tantas veces formulada hacia mi persona en relación a cuál es mi grupo favorito, mi respuesta suele ser: The Beatles y Black Sabbath.

¿Llamaríamos a eso variedad?

Publicado originalmente el 26-09-2009 en myspace.


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LAS PORTADAS DE HUGH SYME

Posted in Varios with tags , , on enero 11, 2011 by israelmaster

Siempre me ha parecido un elemento indisoluble de la música en si misma, que puede describir o resumir el concepto o idea que se esconde en las pistas de un disco o que, en ocasiones, llega a complementar el contenido de la obra musical en cuestión.
El detenerse a leer hasta el último detalle del libreto de un cd o la carpeta interior de un disco de vinilo permite descubrir artistas cuya valiosa aportación a un álbum no se encuentra ni en la letra ni en la música.
Hace años que comencé a sentir interés por la obra de Hugh Syme, coincidiendo con mi primer acercamiento a la discografía del grupo que, probablemente, más ligado ha estado a él a lo largo de estos años: Rush.
Recuerdo que el primer disco que adquirí del trío canadiense de rock progresivo fue el “2112” (1976). Ese momento sirvió de punto de partida para adentrarme paulatinamente en la discografía de la banda. Observé un dato al leer los créditos de todos los títulos que iba adquiriendo: el diseño gráfico de esas enigmáticas portadas era obra de Hugh Syme.
De hecho, Syme ha diseñado las cubiertas de la práctica totalidad de los lanzamientos de la banda desde “Caress of Steel” (1975).

Para esta portada, del álbum “Permanent Waves”, la idea inicial consistía en registrar los latidos de los tres miembros de la banda mientras tocaban, y plasmar su representación gráfica en la cubierta del disco, con tinta plateada. La idea fue deshechada, y sustituida por este otro concepto.

Cuando el grupo hizo saber a Syme el título del lp “Signals” (1982), éste vio tal amplitud de posibles interpretaciones, que decidió utilizar esta imagen tan simple y cotidiana.

La figura del hombre enfrentado a la estrella que aparece en la portada “2112” llegaría a ser adoptada como emblema del grupo, aunque no fue concebida con esa intención.

Aunque es innegable que su colaboración con Rush ha sido la más productiva, cuantitativamente, de su carrera, es necesario detenernos a repasar alguno de los trabajos con otras bandas, casi siempre englobadas en el rock progresivo o el metal.

No pretendo, con este blog, analizar los significados de cada portada, ya que el contenido metafórico que poseen, en ocasiones plenamente relacionado con el contenido del disco, o simplemente complementario de éste, hace posibles diversas interpretaciones de las creaciones gráficas. No obstante, en cuanto a estilo, sí es fácil observar algunos elementos en común en las portadas diseñadas por Syme, como la abundancia de espacios abiertos, y los tintes oníricos en la composición de las escenas.

También ha realizado otros diseños del estilo “logotipo”, con menor frecuencia, pero que también merecen mención:

Existe otra banda, heredera y deudora de Rush, en mi opinión, que no sólo guarda similitud con los primeros en lo que a idiosincrasia musical se refiere, y que está intimamente relacionada con la obra de Hugh Syme desde hace unos años: Dream Theater.

De todos los trabajos resultantes de esta colaboración, tal vez, sobre el que más se ha escrito es el diseño realizado para “Octavarium”, sobre el que se han elaborado multitud de complejas teorías acerca de las posibles interpretaciones tanto de la música contenida en el disco como de la portada y demás trabajo gráfico incluido en el libreto del cd.
De todo lo que he leído, lo más coherente me parece la identificación de las 8 bolas-péndulo y los 5 pájaros negros con un piano. Una octava, en un piano, se compone de 8 teclas blancas y 5 negras. La imagen (portada y contraportada), por tanto, estarían relacionadas con este concepto.

Quiero, con este blog, rendir homenaje al trabajo de Hugh Syme, y reivindicar su importancia en la historia del rock. Su capacidad para dotar a la música de imagen, de sintetizar la idea y concepto de un disco en una portada. De intentar plasmar en papel los sentimientos o sensaciones del artista, sus miedos, sus inquietudes o sus anhelos.
Para mí, no es lo mismo escuchar “Hemispheres”, de Rush, sin tener delante de mi vista su impactante portada.

Terminaré citando las palabras del propio Syme, explicando en una entrevista para la revista Creem, en 1983, el significado del hombre frente a la estrella del que hablo más arriba: “representa la existencia de una fuerza positiva, identificada con la creatividad y la libertad de expresión, personificada en el hombre que aparece desnudo, como imagen de algo puro; y su contraposición respecto a la estrella, que representa todo aquéllo que se opone a esa libertad creativa”.

Publicado originalmente el 12 de septiembre de 2009 en myspace

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VINILO-CD: MI ENFOQUE PERSONAL

Posted in Varios on febrero 21, 2010 by israelmaster

Nunca me he posicionado de un modo rotundo al respecto. Más bien, he tendido a mantenerme en una cómoda situación intermedia.

Pero a raíz de las noticias aparecidas en los últimos días en diversos medios, en relación a las cifras de ventas de discos en España en 2009, no puedo evitar expresar mi opinión.

Si hay alguna conclusión clara que puede extraerse de los datos que se han difundido, es que la venta de música en formato físico continúa en caída libre, siguiendo la tendencia de los últimos años pero, por otro lado, sorprende el dato referente a la venta de discos de vinilo que, contrariamente a toda lógica (o tal vez no), ha experimentado un apreciable incremento.

Esto ha traído de nuevo a la palestra ese sobado debate vinilo-cd sobre el que tantas opiniones se han dado ya.

Por lo que a mí respecta, jamás pretenderé exponer argumentos a favor o en contra de uno u otro formato apoyándome en datos técnicos. Esas elaboradas teorías que argumentan que el cd no es capaz de registrar las ondas de sonido con la calidad de una grabación analógica, o esas otras que tratan de demostrar que eso no es cierto, y que una grabación digital correctamente realizada puede superar en calidad a la registrada en un disco de vinilo se encuadran, a mi entender, en el ámbito de la ciencia.

Yo no soy científico, ni he estudiado nada relacionado con el sonido. Pero llevo casi toda mi vida comprando música, y creo poder exponer y argumentar mi preferencia sin recurrir a la ciencia. Después de todo, “It´s only Rock´N´Roll”, ¿no?

Empezaré por hacer mención a mis hábitos de compra. Casi indefectiblemente, todos los nuevos lanzamientos que adquiero están en formato de cd. Rara vez me decanto por la edición en vinilo. Es cierto que en los últimos años cada vez es más frecuente dar con grupos que publican una pequeña tirada en vinilo de un nuevo álbum, pero no logran atraerme.

Puede haber algún caso aislado, como sucede con el último de los Black Crowes, “Before the Frost” para el que, ante la disyuntiva de adquirir el cd, en el cual se incluía una contraseña para descargarse de internet el otro cd (es un álbum doble) y adquirir la edición en doble vinilo blanco con todas las canciones…pues me decanté por el doble vinilo blanco.

Alguna norma existente en mi cerebro indica que todo disco publicado desde 1990 que compre debe estar en formato cd aunque exista la edición en vinilo.

Pero la cosa cambia cuando se trata de un álbum “clásico” (vamos a considerar clásico todo lo aparecido antes de 1990, a efectos de este blog).

Ahí sí que me lanzo de cabeza a por el vinilo. En alguna ocasión he adquirido alguna reedición en cd de algún título clásico, por aquello de que se incluía algún tema extra y demás, pero la sensación no es la misma que la de poder hacerme con la edición original en vinilo.

No sabría explicar el porqué, pero el vinilo tiene “algo”. Es como si al cogerlo y ponerlo sobre el giradiscos, y dejar caer la aguja sobre los surcos sintiera que estoy inmerso en una especie de viaje a otra época.

Seguidamente, comentaré alguna de las afirmaciones más habituales cuando se plantea la comparación entre ambos formatos:

A favor del cd:

1-Mayor resistencia y durabilidad

Es un buen argumento. Por propia experiencia considero que la afirmación es correcta, ya que el hecho de que la información sea leída con un láser evita que se produzca un desgaste de la superficie del disco. Asimismo, el soporte digital tiende a resistir mejor los pequeños impactos.

2-Más manejable y práctico

Efectivamente, las reducidas dimensiones del disco compacto permiten su uso en el coche, o con el ordenador, o con un reproductor portátil tipo discman. El peso y el tamaño son un punto claramente favorable a este soporte. No obstante, en este apartado habría un formato aún más manejable: los archivos mp3 grabados en una tarjeta de memoria o un ipod.

Por otro lado, este tipo de soporte posibilita la inclusión de archivos multimedia además de la música en sí misma. No es extraño encontrarse con cd´s que incluyen un video clip o algún tipo de aplicación para acceder a una página web desde la cual se pueden descargar contenidos exclusivos.

A favor del vinilo:

1.-Mayor sensación de “calidez”

De acuerdo, esta afirmación no podría ser más subjetiva y menos demostrable de manera fehaciente.

Sin embargo, yo comparto al 100% esta idea. La fisicidad del vinilo transmite una sensación más intensa que la del soporte digital.

El propio disco es menos frío al tacto. Y puedes verlo girar, y contemplar la aguja deslizándose incansable por sus surcos. No existe (al menos, no habitualmente) un display que indica los minutos y los segundos. Incluso las cubiertas de cartulina tienen un olor característico.

Y no, no me molesta el típico sonido de “huevos friéndose” en los silencios (que no son tales) entre canción y canción. Al contrario, me gusta. A mí siempre me ha recordado más al crepitar de la leña en una hoguera.

2-Diseño de las cubiertas

Esto sí que es difícilmente discutible. El tamaño de las portadas deja al diminuto cd en clara desventaja a la hora de presentar el diseño gráfico del álbum en cuestión.

Para mí las portadas siempre han sido un elemento más de la obra, como he dicho varias veces en distintos blogs, y forman parte de la experiencia de escuchar la música. Me gusta escuchar los discos con la cubierta en la mano y lograr que la sensación que me transmite la música se acompañe de la sensación visual de la portada.

Nunca entenderé a toda esta gente que descarga de internet cientos de discos que luego almacena en un mosaico interminable de carpetas en su ordenador o su ipod.

De hecho, he observado en más de una ocasión que la persona que tiende a almacenar cantidades ingentes de discos en mp3 tiene dificultades para identificar una canción con el disco en el que ésta se incluía originalmente. Y eso no es lo peor. Lo peor es que no parece importarles.

A mí si me importa saber ese tipo de cosas, porque me gusta seguir la evolución de una banda disco a disco. Y ser capaz de distinguir determinados giros estilísticos según la época, y saber quién tocaba en cada álbum, etc., etc.

Me gustan ambos formatos, lo reconozco. Y me cuesta mucho decantarme por uno de ellos.

Sin embargo, y en honor a la verdad, tengo que decir que las sensaciones que he vivido comprando y escuchando discos de vinilo superan a las que he obtenido de los cd´s.

No acepto que me digan que este formato sólo sobrevive por los nostálgicos.

No vivo anclado en el pasado, en lo que a música se refiere. Continuamente compro discos recién publicados, y trato de descubrir bandas nuevas, de ahí que sea lector asiduo de revistas, y lea blogs dedicados a nuevas propuestas musicales, y acuda a conciertos. Porque tengo interés en seguir descubriendo cosas.

Pero sentarme a escuchar un disco de vinilo de los años cincuenta o sesenta en edición original (tengo alguno grabado en Mono) es como recrear la escena para la que fue concebida la obra grabada en ese negro pedazo de plástico.

Es como un ritual. Como realizar la escucha en las condiciones previstas inicialmente.

No me importa que el sonido no sea perfecto, y que las sucesivas escuchas provoquen un desgaste que afecte paulatinamente a la calidad del sonido.

Es más, no me gusta comprar reediciones remasterizadas de discos clásicos. Prefiero escuchar las grabaciones originales, aunque las nuevas eliminen ruidos y potencien y “limpien” el sonido. Me quedo con el sonido original, porque es más natural. Alterar eso es como pasar una fotografía por el photoshop. Sólo sirve para modificar artificialmente la realidad.

En conclusión, por lo que se refiere a la dicotomía vinilo-cd, reconozco cualidades a ambos formatos, si bien siempre he sentido algo mucho más especial por el vinilo, lo cual no responde a un argumento demostrable tecnológicamente. Ni falta que hace.

No sé cuanto tiempo durará este renacer del disco de vinilo, tal vez sólo sea algún tipo de moda pasajera. En realidad, no me importa demasiado.

Por mi parte, pienso seguir comprándolos.

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¿EL SIGNO DE LA BESTIA?

Posted in Varios with tags on febrero 16, 2010 by israelmaster

¿Cuál es su origen? ¿Qué significado se esconde tras este signo?

¿Es una invocación al diablo o algún tipo de símbolo místico?
No hay una única respuesta posible para este enigma, pero tras haber estudiado la cuestión desde hace tiempo, y haber leído multitud de teorías al respecto, quiero dar mi opinión sobre ello.
El gesto de alzar el brazo y extender los dedos índice y meñique es, hoy día, aceptado comúnmente como una especie de saludo “heavy”. Raro es el concierto en el que uno no observe en todo momento, entre el público, a varias personas haciendo el gesto con reiteración, y con especial énfasis cuando se produce el solo de guitarra de turno.
De hecho, se ha extendido hasta tal punto, que no es difícil observar a alguien realizar el signo de los “cuernos” incluso en conciertos en los que la música dista bastante del rock.
Entre las teorías que gozan de mayor aceptación se encuentra la que afirma que, simplemente, representa al diablo, con la idea de relacionarlo con la música heavy, dando a entender una supuesta conexión entre ambos.
Pero esto no es exactamente así y, para apoyar mi explicación, retrocederé en el tiempo unas cuantas décadas.

En 1980, Black Sabbath, creadores y paradigma abslouto del heavy metal, afrontaban lo que suponía una nueva y a priori difícil etapa en su carrera, al publicar “Heaven and Hell”, para cuya labor de vocalista habían incorporado a Ronnie James Dio, que sustituía al aparentemente insustituible Ozzy Osbourne.
Sin entrar a valorar las diferentes características de ambos cantantes (lo cual haré en otra ocasión) lo cierto es que, durante la gira de presentación del álbum, Dio fue visto en varios conciertos realizando el mencionado gesto de los “cuernos”, el cual, progresivamente, iba siendo repetido por las personas del público, hasta el extremo de llegar a convertirse en algo habitual durante los shows del grupo.

A lo largo de los años, Ozzy ha afirmado que el gesto lo inventó él, limitándose Dio a copiarlo.
Lo cierto es que, tras observar numerosas fotografías de conciertos de Black Sabbath correspondientes a la época de Ozzy se aprecia que, efectivamente, él realizaba un signo con los dedos, pero se trataba del signo de la paz, con los dedos en forma de V, y no del signo de la mano cornuda. La portada del álbum “Vol.4” sirve para comprobarlo.

Pero no fue Ozzy el único que reclamó la “paternidad” del signo. Gene Simmons, bajista y cantante de Kiss también ha defendido en multitud de ocasiones que fue él el primero en utilizarlo, aportando como principal prueba de su afirmación la portada del disco “Love Gun”, de 1977.

En la portada del disco se aprecia que, efectivamente, la mano izquierda de Simmons adopta la forma en cuestión.

No obstante, hay también dos teorías que parecen quitarle la razón: la primera tiene que ver con su afición a los comics: ¿acaso no solía hacer un gesto similar Spiderman para lanzar su telaraña?

La segunda teoría sostiene que, por aquellos años, Simmons asistió a un concierto de Sister (banda de Blackie Lawless anterior a WASP, que también contaba con Nikki Sixx, a la postre miembro de Motley Crue) siguiendo el consejo de su compañero en Kiss Ace Frehley, y vio a Lawless alzar la “mano cornuda”. Lawless indicaría tiempo después que hacía ese gesto por haberlo visto en un libro sobre ocultismo que había caído en sus manos, y también afirma que Gene Simmons, efectivamente, le copió la idea, según declaró en una entrevista que hizo para la revista Circus en 1985.

Por tanto, sea como fuere, Simmons tampoco habría sido el primero.

Pero, ¿es posible encontrar algún precente todavía más atrás en el tiempo?. Pues sí.

Año 1969. Se publica el álbum “Yellow Submarine”, de The Beatles, que contenía las canciones de la película de animación del mismo título. En la portada del disco se puede ver el dibujo animado que representa a John Lennon…¡haciendo el gesto de los cuernos!

¿Serán ciertas, finalmente, las teorías sobre las conexiones satánicas de los Beatles? ¿Tendrá esa imagen algo que ver con la leyenda de que Paul McCartney murió y fue reemplazado por un doble, siendo este gesto del dibujo animado de Lennon otro guiño más de la banda de Liverpool relaciondado con esto?

Según la información que he revisado, la explicación es bastante más simple.

Al parecer, los “cuernos” de Lennon son el resultado de un error del dibujante, cuya intención era la de representar la palabra “amor” en lenguaje de signos, pero olvidó dibujar un tercer dedo extendido, para dibujar el signo correctamente.

Donde no existe posibilidad de equívoco, por el contrario, es con otra portada, o mejor dicho, contraportada, correspondiente a otro disco que también se publicó en 1969.

La banda era de Chicago, y se llamaba Coven. Practicaba rock de tintes psicodélicos. Tenían fama de ser seguidores de la magia negra, y eso se plasmó en la mencionada contraportada de su disco “Witchcraft Destroys Minds and Reaps Souls”, el cual mostraba a sus componentes realizando el gesto de los cuernos. Hoy día esta imagen está considerada como la primera en la que ese gesto aparece relacionado con la música rock.

Pero, una vez determinado el origen, ¿qué hay de su significado?

La versión que ha dado siempre Ronnie James Dio es la que más me convence. Según él explicó en la película-documental de Sam Dunn “Metal: A Headbanger..s Journey”, el gesto lo aprendió de su abuela, de origen italiano. Ella solía utilizarlo cuando quería ahuyentar el mal de ojo. De acuerdo con esto no se realizaría, según el propio Dio indica en esa entrevista, así como en otras muchas que ha hecho a lo largo de su carrera, con la idea de invocar al diablo, sino para contrarrestar el “mallochio”, en italiano.

Yo me inclino, tras todo lo expuesto, por considerar que Dio es el verdadero artífice de que el gesto se generalizase, si bien los precedentes que comento (a excepción del caso de los Beatles) están legitimados para reclamar el crédito que efectivamente les corresponde también, en su justa medida. Hay que tener en cuanta que no siempre el pionero es el que consigue que una idea cuaje. Del mismo modo que el Rock and Roll no nació con Elvis, aunque fuera él quien lo popularizase (ahí estaba ya Bill Haley y sus Comets antes del fenómeno Elvis).

Sea como fuere, lo cierto es que se ha convertido en el símbolo “heavy” por excelencia y he de reconocer que, en los años que llevo viéndolo, todo aquél que lo hace trata de comunicar algo positivo a otro: sea el público a la banda que está sobre el escenario o sean, simplemente, dos amigos que se saludan con el gesto de los “cuernos” cuando se encuentran, especialmente, en la entrada de los conciertos.
¿No viene a ser, en definitiva, como una especie de primitivo código reconocido universalmente que sirve para decir: “Rock and Roll”?

Publicado originalmente en www.myspace.com/israelmaster el 27 de agosto de 2009.

TIENDAS DE DISCOS QUE CIERRAN

Posted in Varios with tags , on febrero 16, 2010 by israelmaster

Hace unos días leí la noticia de que la legendaria Virgin Megastore de Times Square (N.Y.) echaba el cierre, con una masiva liquidación en la que se ponían a la venta hasta las estanterías. Lo mismo sucedía con la tienda de Londres, en pleno corazón de la capital británica.
El mismo artículo destacaba el hecho de que otro icono de la música en Londres, como Sister Ray, en la zona del Soho, podía correr la misma suerte. Las razones dadas no son nuevas: que si la crisis, que si las descargas ilegales, que si el negocio ya no es rentable…
Estas noticias, no por esperadas (de un modo o de otro, no nos sorprenden ya), resultan menos tristes.
Recuerdo la primera vez que visité Madrid, en torno al año ..94. Quedé impresionado al salir del metro en la Gran Vía y encontrarme con la enorme Madrid Rock, que elevé a la categoría de templo al momento. Para alguien como yo, fanático de la música, y que hasta esas fechas había salido poco de mi ciudad, ese momento marcó una especie de comienzo: el comienzo de la búsqueda de tiendas de discos emblemáticas que desde entonces me afano en encontrar en cada nueva ciudad que visito.
Desde aquel iniciático día en que conocí Madrid Rock, cada nueva visita que hacía a la capital suponía, como actividad destacada, la “gira” por varias tiendas para buscar títulos y hacer mis compras.
Estamos en 2009. Desde hace unos años, la añorada macrotienda de la Gran Vía no existe (en su lugar hay una tienda de ropa de una conocida cadena de origen gallego), como no existen otras, no menos representativas, aunque más pequeñas, como Globo Records, Discos del Sur, Rock Collector, Discos Centro…
Asimismo, he leído que en Barcelona,  ha suspendido pagos Discos Castelló, y ya ha cerrado, al menos, dos de sus establecimientos.
Sinceramente, no me apetece hacer ahora un análisis de las causas. Las explicaciones para esto las hemos oído demasiadas veces.
En este momento, eso es lo que menos me importa. Yo ya estaba ahí cuando nació Napster, el primer Napster. Después Audiogalaxy, Emule, iTunes, Spotify, etc, etc. Conozco eso, como también sé lo que es comprar un disco directamente de la página web de un grupo, porque no logro localizarlo ni siquiera por Ebay. Pero estar una hora revolviendo en las estanterías de una tienda…sin saber qué te vas a encontrar según vas pasando las diferentes portadas y carátulas. O el hecho de estar en una de esas tiendas escondidas para todos excepto para esos pocos fanáticos que saben de su existencia…
En más de una ocasión recuerdo haber estado en una de esas tiendas y, tras llevar un buen rato rebuscando, levanto la vista y veo a otras personas que están haciendo lo mismo que yo. ¡Cuántas veces me he preguntado!”¿qué estará buscando ese individuo que lleva un buen rato ahí, recorriendo las hileras de discos en silencio?” Llegas a sentir hasta curiosidad. Pero también las grandes como Virgin o Madrid Rock tienen su encanto. ¿O acaso no es bonito estar rodeado de miles de discos si la música es lo que más te gusta?
Sea como fuere, la desaparición de todas esas tiendas que menciono, en las que he pasado muy buenos momentos, me entristece.

Yo compro una buena cantidad de discos todos los meses. Y no pretendo ir en contra del progreso, ni de la evolución de la tecnología, sea informática o cualquier otra cosa. Como he dicho, estoy bastante al día en aplicaciones y páginas relacionadas con la música. Pero es que hay cosas que no pueden explicarse. Tal vez desafíen a la lógica y el raciocinio, no lo niego. Ahora bien, no todo en la vida es lógica. A veces, se trata de sentimientos.
En ocasiones cuento, como anécdota, qué soy capaz de recordar dónde he adquirido todos y cada uno de los discos de mi colección, que puedo asegurar que no es pequeña.
No todo el mundo me cree, pero quien me conoce sabe que es verdad.
Son parte de mí.

Blog publicado originalmente en www.myspace.com/israelmaster en julio 2009.