Archivo para enero, 2011

BEATLES CRITICADOS EN MEDIOS BRITÁNICOS

Posted in Varios with tags , , on enero 14, 2011 by israelmaster

Recientemente, y coincidiendo con la publicación de la discografía de The Beatles remasterizada, algunos medios se hacían eco de la existencia de grupos que se han ido formando dentro de redes sociales con el fin de expresar el odio por su música. Una de las voces que más impacto ha causado es la de Robert Elms, crítico musical y presentador de un prestigioso programa de radio en la BBC. Elms, desde hace ya tiempo, afirma detestar la música del grupo, calificándola de “infantil” o consistente en “melodías para canturrear en el patio del colegio”, asi como “música que hasta mi abuela puede escuchar”. En definitiva, da a entender que considera la música del cuarteto de Liverpool como falta de sustancia, de energía, y apta para todos los públicos.

No sabría decir con exactitud cuándo me senté por primera vez a escuchar un disco de The Beatles de principio a fin, aunque sí recuerdo que no me gustaban. Tal vez estaríamos en 1989, aproximadamente. Yo atravesaba una etapa “sixties”, en la que acababa de descubrir a The Who, Grateful Dead, Jefferson Airplane, o The Kinks, y veía a los Beatles como un grupo ñoño de melodías edulcoradas que no iba para nada con mis gustos. Lo cierto es que, por algún motivo que no alcanzo a recordar, llegó a mis manos uno de sus discos. Concretamente se trataba de un recopilatorio que alguien me pidió que pasase de vinilo a cinta de cassette (que tiempos aquéllos, ¡de vinilo a cinta!). A regañadientes, accedí. Mi equipo de música sólo permitía realizar la mencionada operación con el sonido activado, por lo que me ví obligado a “soportar” el suplicio de escuchar algo que no me gustaba, si bien es cierto que me dispuse a leer el periódico mientras la grabación se realizaba. Creo que no llegué a la página 2. Aquello era…¡fantástico!. Las melodías eran sencillamente aplastantes. Me daba la sensación de ser incapaz de desengancharme de las armonías.

Con los años, mi conocimiento de la música ha ido creciendo, y aparte de ir adquiriendo todos los discos del grupo, fui conociendo (y disfrutando) diferentes estilos musicales. Si de algo no he llegado a dudar nunca, desde aquél lejano primer acercamiento en firme al cuarteto, es de su desbordante talento compositivo. Pero también he ido observando cómo en ciertos sectores del mundillo existen recelos hacia su propuesta, lo cual podría obedecer a varios factores, que expondré a continuación. En el año 1966 dejaron de tocar en directo, lo cual choca con una parte del sentimiento rockero, que tiene mucho que ver con la sensación de la música en vivo, pudiendo sentir la presencia de la banda que está tocando y empaparse de una experiencia de algo vivo, y no de algo enlatado, grabado en un estudio. Puedo entender esta postura.

Como también puedo entender la percepción de una imagen de cierta corrección, en contraposición a unos Who en los que Pete Townsend destrozaba su guitarra en los conciertos o unos Rolling Stones con fama de chicos malos que tenían algún que otro problemilla con la policía. The Beatles carecían de esa imagen de agresividad o de rebeldía a los ojos de la sociedad. Eran aceptados por todo tipo de públicos. Al menos, por un abanico más amplio que los otros dos nombres citados. A esa imagen contribuía también alguna de sus canciones más populares, de sonoridades habitualmente tendentes a la melodía fácilmente tarareable. Acepto que estos detalles puedan hacer que parte de los seguidores del rock pueda no identificarse del todo con su música, pero no es mi caso. En mi opinión, The Beatles es, sin lugar a dudas, el grupo con la creatividad más desbordante que he escuchado jamás, y cuya genialidad va mucho más allá de ese puñado de canciones de fama planetaria. En todos sus trabajos existen multitud de canciones no demasiado conocidas y en las que, si les dedicamos un poco de atención, podremos descubrir verdaderas joyas. Del mismo modo que hay bandas que han pasado a la historia por sus incendiarios directos, otras lo han hecho por su creatividad. Yo no creo que una propuesta musical pierda valor necesariamente si no está pensada para ser llevada al directo. No tiene por qué ser así. No sería justo pasar por alto el valor de la obra de The Beatles argumentando eso como aspecto negativo.

Tampoco veo justo que el hecho de la sobreexposición mediática lleve a tildar de vulgar una propuesta por el hecho de que tenga un seguimiento masivo.

Esto es algo que he visto demasiadas veces ya en todos estos años. Y es que en el mundo del rock existen prejuicios, sí. No neguemos que el hecho de ser seguidor de grupos conocidos (o apreciados) por una minoría empuja a no sentir aprecio por aquello que tiene un éxito masivo. Todos sabemos que esto se da desde siempre, y que hay seguidores del rock a los que no les gusta admitir su gusto por algo que relacionan con las masas, tal vez, porque creen que esto les hace menos “especiales” o menos “entendidos”. Y en cuanto a la rebeldía o la imagen de agresividad…bueno, para eso ya tenemos a otros. Lo cierto es que, en el corto lapso de 8 años que duró la carrera de The Beatles, su evolución musical fue fulgurante. Desde los comienzos más puramente pop hasta sus experimentos en el estudio durante la grabación del “White Album” o “Abbey Road”, apenas transcurrieron 7 años.

Creo que es respetable que al mencionado locutor radiofónico y crítico Robert Elms no le gusten, como sucede con David Keenan, del periódico escocés The Sunday Herald, que lleva años tratando de buscar adeptos a su causa contra el grupo y que afirma que su Beatle favorito es Yoko Ono (¡!!) Yo no soy crítico profesional, ni escribo para ningún periódico , pero llevo casi toda mi vida escuchando música y comprando discos de diferentes estilos dentro del rock y del pop , y me siento con derecho a discrepar de esas opiniones. Para mí, álbumes como “Revolver”, “Abbey Road”, “Sgt. Pepper..s” o “White Album” contienen algunas de las mejores composiciones de la música contemporánea. Poco me importa, cuando escucho canciones como “A day in the life”, “Something”, “Tomorrow never knows”, “Happiness is a warm gun”, “Here, there and everywhere” o “Strawberry fields forever”, si la banda interpretó esto en directo alguna vez o no. Son canciones cuyas melodías tienen…algo. Al menos, a mí me transmiten algo. Y tal vez algo sí exista en las melodías de los 4 de Liverpool, cuando más de una banda de metal ha grabado versiones de sus canciones. Mötley Crüe incluyeron “Helter Skelter” en su disco “Shout at the devil”.

La banda doom-metal Trouble grabó una versión de “Tomorrow never knows” en “Plastic green head”, del mismo modo que Type O Negative grabaron “Day tripper” (fusionada con “If I needed someone” y “I want you -she..s so heavy-“) en “World Coming Down”. Dos bandas doom-metal. ¡Nada menos! Hasta los power-metaleros Helloween grabaron una versión de “All my loving” y “Something” en su disco de versiones. Y en cuanto a mí: me gustan los Beatles. Tengo todos sus discos. Igual que tengo discos de Iron Maiden, Black Sabbath, y adoro a Judas Priest, y a Rush, y a Alice Cooper, y a Rainbow, y a Tesla, y la música Soul, y a The Mars Volta, Mastodon… Siempre he pensado que el conocimiento en profundidad de diversos estilos favorece unas opiniones menos cargadas de prejuicios. No sé si tengo razón o no al afirmar esto. Lo que sí sé es que, a la pregunta tantas veces formulada hacia mi persona en relación a cuál es mi grupo favorito, mi respuesta suele ser: The Beatles y Black Sabbath.

¿Llamaríamos a eso variedad?

Publicado originalmente el 26-09-2009 en myspace.


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LAS PORTADAS DE HUGH SYME

Posted in Varios with tags , , on enero 11, 2011 by israelmaster

Siempre me ha parecido un elemento indisoluble de la música en si misma, que puede describir o resumir el concepto o idea que se esconde en las pistas de un disco o que, en ocasiones, llega a complementar el contenido de la obra musical en cuestión.
El detenerse a leer hasta el último detalle del libreto de un cd o la carpeta interior de un disco de vinilo permite descubrir artistas cuya valiosa aportación a un álbum no se encuentra ni en la letra ni en la música.
Hace años que comencé a sentir interés por la obra de Hugh Syme, coincidiendo con mi primer acercamiento a la discografía del grupo que, probablemente, más ligado ha estado a él a lo largo de estos años: Rush.
Recuerdo que el primer disco que adquirí del trío canadiense de rock progresivo fue el “2112” (1976). Ese momento sirvió de punto de partida para adentrarme paulatinamente en la discografía de la banda. Observé un dato al leer los créditos de todos los títulos que iba adquiriendo: el diseño gráfico de esas enigmáticas portadas era obra de Hugh Syme.
De hecho, Syme ha diseñado las cubiertas de la práctica totalidad de los lanzamientos de la banda desde “Caress of Steel” (1975).

Para esta portada, del álbum “Permanent Waves”, la idea inicial consistía en registrar los latidos de los tres miembros de la banda mientras tocaban, y plasmar su representación gráfica en la cubierta del disco, con tinta plateada. La idea fue deshechada, y sustituida por este otro concepto.

Cuando el grupo hizo saber a Syme el título del lp “Signals” (1982), éste vio tal amplitud de posibles interpretaciones, que decidió utilizar esta imagen tan simple y cotidiana.

La figura del hombre enfrentado a la estrella que aparece en la portada “2112” llegaría a ser adoptada como emblema del grupo, aunque no fue concebida con esa intención.

Aunque es innegable que su colaboración con Rush ha sido la más productiva, cuantitativamente, de su carrera, es necesario detenernos a repasar alguno de los trabajos con otras bandas, casi siempre englobadas en el rock progresivo o el metal.

No pretendo, con este blog, analizar los significados de cada portada, ya que el contenido metafórico que poseen, en ocasiones plenamente relacionado con el contenido del disco, o simplemente complementario de éste, hace posibles diversas interpretaciones de las creaciones gráficas. No obstante, en cuanto a estilo, sí es fácil observar algunos elementos en común en las portadas diseñadas por Syme, como la abundancia de espacios abiertos, y los tintes oníricos en la composición de las escenas.

También ha realizado otros diseños del estilo “logotipo”, con menor frecuencia, pero que también merecen mención:

Existe otra banda, heredera y deudora de Rush, en mi opinión, que no sólo guarda similitud con los primeros en lo que a idiosincrasia musical se refiere, y que está intimamente relacionada con la obra de Hugh Syme desde hace unos años: Dream Theater.

De todos los trabajos resultantes de esta colaboración, tal vez, sobre el que más se ha escrito es el diseño realizado para “Octavarium”, sobre el que se han elaborado multitud de complejas teorías acerca de las posibles interpretaciones tanto de la música contenida en el disco como de la portada y demás trabajo gráfico incluido en el libreto del cd.
De todo lo que he leído, lo más coherente me parece la identificación de las 8 bolas-péndulo y los 5 pájaros negros con un piano. Una octava, en un piano, se compone de 8 teclas blancas y 5 negras. La imagen (portada y contraportada), por tanto, estarían relacionadas con este concepto.

Quiero, con este blog, rendir homenaje al trabajo de Hugh Syme, y reivindicar su importancia en la historia del rock. Su capacidad para dotar a la música de imagen, de sintetizar la idea y concepto de un disco en una portada. De intentar plasmar en papel los sentimientos o sensaciones del artista, sus miedos, sus inquietudes o sus anhelos.
Para mí, no es lo mismo escuchar “Hemispheres”, de Rush, sin tener delante de mi vista su impactante portada.

Terminaré citando las palabras del propio Syme, explicando en una entrevista para la revista Creem, en 1983, el significado del hombre frente a la estrella del que hablo más arriba: “representa la existencia de una fuerza positiva, identificada con la creatividad y la libertad de expresión, personificada en el hombre que aparece desnudo, como imagen de algo puro; y su contraposición respecto a la estrella, que representa todo aquéllo que se opone a esa libertad creativa”.

Publicado originalmente el 12 de septiembre de 2009 en myspace

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ANGEL: Criaturas celestiales

Posted in Rock with tags on enero 5, 2011 by israelmaster

Hay una fina línea que separa los conceptos “grupo de culto” y “grupo olvidado”, cuando hablamos de rock clásico.

En todas las épocas, estilos y movimientos musicales hay una serie de nombres paradigmáticos y representativos, que pasan a la historia y salen a relucir al hacer referencia al estilo en cuestión. Pero también existe ese furgón de cola, esa nutrida segunda fila de bandas que, por falta de suerte, talento o cualquier otro motivo, no escriben su nombre con letras de oro en la historia del rock pero que, en muchos casos, lograron carreras musicales interesantes.

No tengo claro del todo qué lugar ocupa Angel en la historia de la música rock, si bien es cierto que con los años he llegado a considerarles una banda de culto.

El origen de esta peculiar formación hay que buscarlo en Washington. Unos jóvenes músicos llamados Punky Meadows y Mickey Jones que habían formado parte de bandas como Bux o The Cherry People (en el caso de Meadows) quisieron crear un grupo a su manera. Reclutaron al teclista Gregg Giuffria, conocido de Meadows desde hacía tiempo, así como a un cantante procedente de Boston llamado Frank Dimino y el batería Barry Brandt.

El celestial nombre escogido para la formación fue Angel, inspirado por una canción de Jimi Hendrix.

Comenzaron a hacerse un sitio en la escena local de Washington y, según se cuenta, Gene Simmons, de Kiss, presenció uno de sus enérgicos conciertos. Tanto le agradaron, que insistió a su sello discográfico, Casablanca Records, para que contratase a ese emergente grupo.

Efectivamente, el sello Casablanca fichó a Angel, publicando su álbum de debut en 1975.

Personalmente, tengo que decir que este es el primer disco de la banda que cayó en mis manos. Cuando lo compré, en una feria de discos de segunda mano, no sabía muy bien lo que iba a encontrar en él. Lo cierto es que, con el tiempo ha llegado a convertirse en un disco recurrente para mí.

Esta primera entrega nos mostraba a una banda con sonido claramente hard rock, con alguna querencia sinfónico-progresiva en temas como la extensa “Long Time”, una de mis favoritas. De hecho esa sensación está presente durante gran parte del disco. Me gustaría destacar “Broken Dreams” que llega a recordar al sonido de Black Sabbath, al menos en la estructura y ritmo del tema, y el gran trabajo de Frank Dimino en “Mariner”, una canción de esctructura relativamente simple pero que con esa voz de agudo registro siempre me apetece escuchar cuando cojo el álbum de la estantería.

No obstante, el “clásico” por antonomasia es “The Tower”, uno de los temas icono de Angel a lo largo de toda su carrera.

Un buen debut. No rompedor, pero que mostraba un cierto potencial.

De hecho, es digno de mención que los lectores de la revista Circus les votaran como mejor nuevo grupo de 1976.

Su siguiente trabajo, “Helluva Band” (1976), seguiría poco más o menos la senda trazada en su debut, aunque para mi gusto no tiene un nivel tan alto. Merecen una mención especial la extensa “The Fortune”, con larga introducción de teclados a cargo de Gregg Giuffria y estructurada en varias partes (el lado sinfónico de la banda), así como “Feelings”. Me gusta mucho más esta vertiente del grupo que la de los temas más directos y enérgicos.

Por otro lado, la portada del álbum mostraba la nueva imagen de Angel, que sería característica durante el resto de su carrera.

Al parecer, el que vistiesen enteramente de blanco fue idea del sello discográfico, que probablemente trató de venderlos como la antítesis de Kiss, cuya imagen era oscura y demoníaca.

El siempre irreverente Frank Zappa les dedicaría una mordaz canción, concretamente a Meadows, titulada “Punky´s Whips”. El guitarrista siempre ha afirmado que no se sintió molesto, sino más bien halagado por el hecho de que un músico tan brillante como Zappa se tomase la molestia de escribir esa canción. Al menos, eso es lo que siempre ha dicho Meadows.

Y el aspecto de la imagen se explotaría todavía más cuando su tercer trabajo, “On Earth As It Is In Heaven” (1977) vio la luz.

Con esas vestimentas íntegramente blancas siendo ya su seña de identidad, se dio a conocer el sorprendente nuevo logo de Angel.

Este atípico logotipo tenía la particularidad de poder ser leído exactamente de la misma manera si se daba la vuelta a y se ponía boca abajo…¡Impresionante!.

La puesta en escena en los conciertos también se volvería más elaborada. La introducción consistía en una voz en off, supuestamente la del arcángel Gabriel, que ordenaba a sus ángeles que llevasen a la tierra la música del cielo. Mientras esto sucedía, una enorme imagen con la figura que aparece en la portada del primer disco del grupo (que representa el mencionado arcángel) ascendía hasta la parte superior del escenario. Tras esto, iban apareciendo los músicos, utilizando unos efectos visuales con unos cubos de espejos que creaban la ilusión de que se materializaban como por arte de magia.

Al finalizar el show, los músicos se subían (o eso hacían creer al espectador) a ese arcángel Gabriel que, tras elevarse de nuevo, explotaba. De acuerdo, no resultará tan espectacular como los shows de sus compañeros de sello Kiss, pero no está mal, ¿no?

En cuanto al disco, yo diría que supone un cambio con respecto a los dos anteriores, y sigue una dirección más melódica, resultando menos perceptible esa vertiente sinfónica que se apreciaba de algún modo en los anteriores trabajos. Los anteriores Angel me gustaban, pero no diría que estos “nuevos” me gusten menos. Ahí tenemos “You´re Not Fooling Me” o “Magic Touch”, que definitivamente tiene poco que ver con las canciones de los anteriores discos. Tenemos por otro lado “Telephone Exchange” en la que sonaban a Boston de un modo apreciable, que es otro título a destacar, del mismo modo que las dos que cierran el álbum: “Cast The First Stone” y “Just A Dream”, ésta última con una melodía extrañamente cautivadora. Interesante reajuste de estilo de este “On Earth…”.

Por una serie de problemas con él durante la gira, la banda prescindió de los servicios del bajista Mickey Jones, siendo reemplazado por Felix Robinson, con el que grabarían “White Hot” (1977).

A estas alturas de su carrera, Angel habían logrado un cierto prestigio en lo que al directo se refiere, de cuya espectacularidad ya he hablado más arriba, pero sin embargo, las cifras de ventas de sus discos no eran del total agrado del sello discográfico. Tal vez la presión de Casablanca Records influyó en el contenido de “White Hot”. Efectivamente, el sonido era, en general, más pulido, y los decibelios habían sufrido un apreciable recorte.

Se intentó la jugada de lanzar como single de adelanto “The Winter Song”, una bucólica canción que trataron de “colar” como canción navideña (fue lanzada a finales del ´77), en la que contaban con un coro infantil, el California Boys Choir. De hecho, fue regrabada con el título “The Christmas Song” y lanzada en single también de este modo.

No diría que es un mal disco, aunque sí que es quizá el menos homogéneo. Se trata del típico disco del que suelo escuchar temas sueltos, y pocas veces lo pongo completo. Me gusta mucho “Flying With Broken Wings (Without You)”, que es una balada de regustillo “Beatle”, “You Could Lose Me” y la inicial “Don´t Leave Me Lonely”, que sí se parece más a su estilo de siempre. Por primera vez, encontramos una versión, concretamente “Ain´t Gonna Eat Out My Heart Anymore”, un clásico de mediados de los ´60 que habían popularizado los Young Rascals.

Su siguiente álbum nacería con polémica, ya que la portada diseñada originalmente mostraba a la banda en torno a una mesa con abundante alcohol y mujeres, en actitudes un tanto cuestionables. Incluso los propios miembros del grupo aparecían con ropa convencional, es decir, sin sus emblemáticos uniformes blancos. Iba a titularse “Bad Publicity”, pero cuentan que cuando el presidente de Casablanca Records vio esta portada, ordenó destruir todas las unidades fabricadas, por temor a que la imagen del grupo se viese perjudicada.

Finalmente, la controvertida portada fue sustituida por otra con la banda en actitud mucho más decorosa…y sí, vestidos de blanco.

El título del disco fue “Sinful” (1979). La medida fue tomada de modo tan repentino y fulminante que la primera tirada del álbum incluía todavía el título “Bad Publicity” impreso en la etiqueta del vinilo.

Soy afortunado poseedor de un ejemplar de la primera edición de dicho álbum, aunque daría lo que fuese por ser todavía más afortunado y hacerme con una de las aproximadamente cincuenta unidades que se calcula que se distribuyeron con la portada original y que fueron enviadas a emisoras de radio de modo promocional antes de ser retiradas de la circulación.

Para mí, “Sinful”, en su conjunto, es el disco más logrado de Angel. Lo digo en el sentido de mantener un nivel más alto de principio a fin. También puede ser el disco con sonido más suave que grabaron, y en el que hacen mayor hincapié en las melodías. “L.A. Lady” y “Wild And Hot” son una buena muestra de ello. Mientras que “Bad Time” y “Waited A Long Time” pasan por ser las más orientadas al rock.

Poco tiempo después, y tras la adquisición del sello Casablanca por Polygram, se publicaría el directo “Live Without A Net” (1980), que correspondía a conciertos que habían tenido lugar en 1978, tras lo cual la banda comenzaría a actuar sin sus emblemáticas vestimentas durante una temporada, quizá hastiados y sintiéndose excesivamente atrapados en ese cliché.

En esas fechas se estrenaría la película “Foxes”, en cuya banda sonora interpretaban “20th Century Foxes”, un tema con influencias de la música disco tan en boga en la época. ¿No había hecho Kiss algo parecido en “I Was Made For Loving You”? Incluso aparece la banda en la película. Angel, no Kiss.

Lo cierto es que poco después, tras haber escrito ya alguna canción nueva con idea de incluirla en un próximo álbum, la carrera de Angel llegaría a su fin. Cada miembro seguiría su propio camino con diversos proyectos.

Protagonizarían una especie de regreso en 1999 con el disco “In The Beginning”, y después nada más.

Me apetecía recordar a Angel, porque me gusta lo que hacían. No intentaré defender lo indefendible afirmando que estaban a la altura de los mejores entre sus coetáneos, porque probablemente ese no era su lugar. Pero tampoco me gustaría que su paso por la historia del rock quedase en la mera anécdota por aquello de las vestimentas o lo del logo.

Adentrarse en su discografía podrá sorprender a más de un escéptico que se permita despacharlos con un par de comentarios sarcásticos y algún chiste fácil relacionado con su imagen.

Sus discos resultarán disfrutables al amante del rock de los ´70 y, aunque tal vez nunca hayan grabado un álbum verdaderamente genial, sí que nos dejaron un puñado de temas más que logrados, por los que merece la pena descubrir a este curioso grupo.

No me arrepiento de haber incorporado sus discos a mi colección.

Publicado originalmente en myspace el 10 de abril de 2010

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