Archivos para septiembre, 2010

Aquellos maravillosos años

Posted in Rock with tags , , , on septiembre 10, 2010 by israelmaster

Primavera de 1986.

Me preparé rápidamente el bocata de Nocilla, porque estaba a punto de empezar Tocata, y no podía perdérmelo. Era mi cita semanal con un poco de actualidad musical, además de ser una magnífica manera de desconectar de una larga y tediosa jornada en el colegio.

Ese día salía Europe, uno de los grupos del momento. Me encantaba Tocata. Me gustaba. Porque me gustaba la música. Siempre me ha gustado.

Tenía 13 años, y mucho por aprender de la vida, pero había dado con algo que me motivaba, que despertaba mi curiosidad, que me llevaba a querer saber más.

Me quedaba con los nombres de los grupos, recordaba los títulos de las canciones, las melodías. Algunas te levantaban del sofá y te hacían alzar los puños, otras te hacían pensar en ese amor perdido (que tú no habías conocido aún, pero bueno…con la canción te metías en el papel).

Nunca llegué a saber dónde estuvo el inicio. No tengo hermanos mayores (históricamente han jugado un importante papel de guías musicales, no siempre voluntario y consciente). Es una oscura nebulosa en mi memoria, en la que se entremezclan algunos nombres de los últimos coletazos de la movida, que no llegué a vivir plenamente dada mi juventud en aquel momento (vine al mundo en julio del ´73).

Pero a mis 13 años me sentía un veterano. El veneno del Rock ya corría por mis venas.

Entendámonos: nunca he tocado una guitarra, jamás he querido tener un grupo, y no, no adopté estética alguna que dalatase mis gustos. Al menos, nunca de un modo demasiado evidente. No era como esos tipos raros que iban al colegio con los típicos parches de Iron Maiden en la chaqueta vaquera.

Sea como fuere, allí estaba yo dispuesto a una nueva sesión musical.

Las cosas eran muy diferentes por aquel entonces a como son ahora.

La información sobre los grupos no se obtenía con un par de “clicks” (los únicos clicks que conocía yo en aquéllos días eran los de Famobil-posteriormente Playmobil-), sino que había que buscarla en este tipo de programas como Tocata o en alguna que otra revista musical más especializada como Metal Hammer, que veía en los kioskos, pero que me impresionaban tanto que no me atrevía a comprarlas. Lo cierto es que no recuerdo ver en mi infancia Popular 1 (que existe desde 1973) a la venta, aunque tal vez sea un problema de memoria simplemente, no lo sé.

Y ¡qué decir del almacenamiento de archivos musicales tan avanzado que se utilizaba! Consistía en comprar una cinta de cassette virgen (de 60 min. Solía ser suficiente), y llenarla de canciones grabadas directamente de la radio, con la voz del pelmazo del locutor al inicio y al final.

Claro que había otra manera: conocer a alguien que accediese a prestarte un disco y copiarlo a la cinta…siempre que tuvieses giradiscos. No sé si a esto se le puede llamar piratear, porque la calidad de las copias era ínfima, obviamente.

Pero era lo que había.

Eran tiempos en los que funcionaba mucho el boca a boca, el trasiego interminable de las cintas grabadas y la información que iba llegando con cuentagotas de los que sí leían las revistas. Definitivamente, había que currárselo mucho más que hoy en día para seguir el devenir de la música, al menos, la que no era muy “radiofónica”. Especialmente si uno no vivía en una gran ciudad, en las que eran más frecuentes los conciertos, había más tiendas de discos, y mayor conexión con el exterior que en una pequeña ciudad de la periferia como la que contaba conmigo como habitante.

Pero hay que ver cómo disfruté en aquéllos días aquél “The Final Countdown” de Europe, que hubo que comprar en cassette porque era más barato que en vinilo y los recursos económicos eran limitados. O el “Slippery When Wet” de Bon Jovi que me regalaron esas Navidades. En vinilo, que conservo, por supuesto.

Es que hay que ponerse en situación y contextualizar lo que estoy diciendo: año 1986…¡1986!, y estos artefactos caen en manos de un jovenzuelo de 13 años que compaginaba la escucha de esos discos con el Frigo Dedo, el Burmar Flash, y los Tigretones.

Desde hace meses, estoy dándole muchas vueltas a la música de los ´80, y me sorprendo a mí mismo, porque en los últimos años he sido defensor a ultranza de la producción musical de los ´60, década en la que el Rock dio uno de los pasos más decisivos y firmes de su existencia, y de la década siguiente, los ´70, que lo convirtieron definitivamente en adulto.

Y esto era lo verdaderamente relevante en la historia del Rock, lo necesario y a la vez imprescindible para conocer su esencia. Ahí se encontraba el origen de todo, la pureza. Que vendría seguido, según algunos se han venido empeñando en hacernos creer, de la etapa de mayor declive y pérdida de valores conocida: los ´80.

Pero, ¿es cierto esto? ¿Es cierto que la música, y especialmente el Rock perdió calidad en los ´80? ¿De verdad todo se vio invadido por un giro hacia lo comercial, por un enfoque de la música centrado en el video-clip como vehículo a utilizar para la difusión de las canciones?

En definitiva: ¿fueron los ´80 malos años para el Rock? Yo creo que esa afirmación sería tan incorrecta como lo sería la aseveración de que con los ´90 fue defenestrado al ser arrastrado por la ola de pesimismo, tristeza y amargura del grunge.

En honor a la verdad, debe ser admitido el hecho de que a muchos artistas clásicos, esa década se les atragantó, como a Neil Young, a los Rolling Stones, Bob Dylan…Pero sin embargo, ahí estuvo la New Wave Of British Heavy Metal o el Hard Rock de influencias glam con epicentro en el área de Sunset Strip, en Los Angeles, estilos propios de la década, por más que tomasen elementos o fuesen una evolución de estilos anteriores.

La “Nueva Ola de Heavy Metal Británico” tuvo su origen muy a finales de los ´70, y explotó definitivamente en los ´80.

Entre las innumerables bandas englobadas en ese estilo podemos destacar a Iron Maiden, Saxon, Tygers of Pan Tang y a Def Leppard, si bien es cierto que éstos últimos, en la segunda mitad de la década arrasaron en los USA con “Hysteria” (1987), álbum cuyo sonido se desmarcaba bastante del que tenían en sus inicios. Pero no hay que olvidar que sus comienzos estuvieron muy relacionados con esta N.W.O.B.H.M..

Otra banda que se vio arrastrada por este vendaval metálico, aunque sus carrera discográfica diera inicio en la primera mitad de los ´70 fue Judas Priest, para muchos la banda que representa el paradigma del Heavy Metal, y cuya larga trayectoria (que llega hasta nuestros días) vivió su momento de máximo esplendor en los ´80, con “British Steel”(1980), “Screaming for Vengeance”(1982), “Defenders of the Faith”(1984), etc.

Por otro lado, y más bien hacia la segunda mitad de la década, nació otra “revolución musical” al otro lado del océano, en la costa oeste americana, en la ciudad de Los Angeles (y alrededores).

Tomando influencias estéticas del glam de la primera mitad de la década de los ´70, aunque con un sonido más cargado de decibelios, surgieron nombres como Ratt, Cinderella, Poison, Motley Crüe, Faster Pussycat…y sobre todo, Guns´N¨Roses, que supondrían un punto y aparte en la historia del Rock con la publicación de “Appetite For Destruction” (1987).

Pero había mucho más: desde Alemania, Scorpions explotaba definitivamente con “Blackout” (1982) y “Love at First Sting” (1984), y Accept ponía los cimientos de lo que, algún tiempo después, se daría en llamar Trash Metal, con su sonido a toda velocidad.

También esa década nos mostró el verdadero talento de Ozzy, que dejó para la posteridad una impecable discografía en solitario con “Blizzard of Ozz” (1980) o “Bark at the Moon” (1983) entre otros, mientras sus ex-compañeros de Black Sabbath se reinventaban con la incorporación del gran Ronnie James Dio (recientemente fallecido).

Y llegaría el Trash Metal, cuyos cuatro máximos exponentes, históricamente, son Metallica, Slayer, Megadeth y Anthrax, cada uno a su manera, y con sus propios rasgos distintivos.

De todas formas, el honor de colocar por primera vez en la historia un álbum de Heavy Metal en el número 1 del Billboard correspondió a Quiet Riot, con su “Metal Health”(1983).

Su permanencia en ese lugar de privilegio fue muy breve, sustituyendo en el mismo al legendario “Synchronicity” de Police. Hito histórico para el Metal, sin lugar a dudas, y sucedió…en los ´80.

No podemos pasar por alto tampoco el éxito masivo de bandas de estilo Aor y Hard Rock melódico, que gozaron de importante difusión en las emisoras de radio de la época. Ahí estaban Survivor, Foreigner, Journey, Dokken, Winger, Aldo Nova, John Waite, John Parr, Loverboy…

Ni a los nombres que fueron surgiendo en nuestro país, como Barón Rojo, Obús, Sangre Azul, Ángeles del Infierno y tantos otros.

Por extraño que parezca, a muchas de las bandas citadas no las seguí en su momento, de ahí que no pueda hablarse en mi caso de añoranza, de estar anclado en la música de mi adolescencia. Lo llamativo es estar descubriéndolas ahora, y valorarlas de un modo “objetivo”, entendiendo esto como un intento de dejar a un lado los prejuicios de la estética, de algún que otro cliché propio de una época, un determinado sonido, etc.

La perspectiva del tiempo es una oportunidad inmejorable para dejar a un lado estereotipos y centrarse en lo que verdaderamente importa, que es la música en sí misma.

¿O acaso no sonroja ahora un poco toda ese aluvión de camisas de leñador y jerseys espantosos que nos trajo la primera mitad de los ´90, y que eran ¡lo que más molaba! para alejarse de la moda tan hortera de la década anterior? ¿Era mejor eso? ¿Y hoy en día? ¿Alguien se ha parado a analizar cuáles son los principales nombres del panorama rockero actual?

¿Linkin Park? ¿Disturbed? ¿Slipknot? ¿Godsmack? ¿Tokyo Hotel?

¿Y cuál se supone que sería el equivalente actual de unos Survivor, por ejemplo? ¿Coldplay? ¿The Fray?

No pretendo afirmar que estos grupos sean malos (aunque a mí no me gusten) pero nadie va a convencerme de que esa música tiene más calidad que la de los mencionados Survivor, Journey o Night Ranger.

Pero es que incluso me permito ir más allá, y meterme definitivamente en terreno pantanoso: lo más popular. ¿Nos atrevemos a comparar? ¡Vamos allá!

Que alguien piense en tres nombres que sean paradigma de la música más popular de los ´80. A bote pronto me salen estos: Duran Duran, Spandau Ballet y Michael Jackson (que podemos sustituir por los primeros discos de Madonna, si alguien lo prefiere).

¡Vale!, ahora vamos a por tres nombres de la música más popular de hoy día. Me salen estos: Lady Gaga, Mylie Cyrus y The Jonas Brothers (doy la opción de sustituirlos por Shakira).

Hombre, nunca me han encantado los Spandau Ballet pero antes que escuchar a estrellitas salidas de la factoría Disney…No sé si me explico.

Creo sinceramente que durante años se ha sido injusto en la valoración global de la música de los ´80, y considero que el rock estuvo más presente de lo que muchos quieren reconocer.

Tuvo algo de especial, me digan lo que me digan, y no me importa que me recriminen que el recuperarla es un ejercicio de nostalgia, o una consecuencia de acercarme a los cuarenta años y por tanto a una serie de crisis y complicadas fases que supuestamente uno atraviesa al llegar a esa edad.

Yo diría que no es el recuerdo lo que me ha ido despertando mi interés por la música de esos años, sino que el proceso ha sido a la inversa: el ir adentrándome en esa música ha ido llevando a esas añoranzas, y a ir relacionando la música con momentos vividos.

Creo que se trata de un ejercicio saludable, siempre que se lleve a cabo en su justa medida.

Me resisto a afirmar que cualquier tiempo pasado fue mejor, porque si me paro a pensarlo fríamente, mi vida, a nivel personal es mejor ahora. Eso es lo que dice mi cerebro, pero eso no evita el nudo en la garganta que disimulo a duras penas al recordar algunas situaciones, acontecimientos, una canción, una serie de televisión, antiguos juguetes,…cosas, en definitiva que formaron parte de mi vida, con las que crecieron también los de mi generación.

Sé que los tiempos cambian, que hay que avanzar, y que hay cosas que van quedando atrás, hasta perderse en ese rinconcito de tu memoria al que apenas acudes hasta que algo te lleva a él. Es ley de vida. Uno también cambia.

Sin embargo, no todo es pasajero. El tiempo y la experiencia van ayudando a establecer unas preferencias, unos gustos, unas aficiones que sí pueden llegar a perdurar en el tiempo.

Y se va desarrollando un criterio.

Basándome en el mío, por tanto, yo afirmo que los ochenta fueron muy buenos años para el Rock. No hay más que observar los nombres citados unos párrafos más arriba (tan sólo una pequeña muestra, por otra parte) para darnos cuenta de ello.

Verano de 2010.

Llego a casa después de una agotadora y estresante jornada de trabajo. Cambio el traje por algo más cómodo…y me dirijo al estudio en el que guardo mi nutrida colección de discos para poner sobre mi plato Stanton algo que mejore mi semblante.

Es excitante abrir esos paquetes con vinilos de segunda mano que he recibido por correo hoy mismo: Night Ranger, Survivor, Journey…¡No está mal! Un gran invento esto de Ebay.

También retiro el celofán a lo nuevo de H.E.A.T. y Crazy Lixx, savia nueva para la causa, al igual que Auras.

Tengo 37 años, y tengo perfectamente claro que cuando algo te gusta de verdad, puede hacerlo para siempre.

Es curioso, cuando empecé con esto, se me consideraba demasiado joven. Ahora, lo habitual entre los de mi edad es considerar que esto del rock no es adecuado para el que se acerca a los cuarenta.

Hace mucho que ya no trato de explicárselo a nadie, porque no puede entenderse.

O se siente o no se siente.

http://www.myspace.com/israelmaster