VINILO-CD: MI ENFOQUE PERSONAL

Nunca me he posicionado de un modo rotundo al respecto. Más bien, he tendido a mantenerme en una cómoda situación intermedia.

Pero a raíz de las noticias aparecidas en los últimos días en diversos medios, en relación a las cifras de ventas de discos en España en 2009, no puedo evitar expresar mi opinión.

Si hay alguna conclusión clara que puede extraerse de los datos que se han difundido, es que la venta de música en formato físico continúa en caída libre, siguiendo la tendencia de los últimos años pero, por otro lado, sorprende el dato referente a la venta de discos de vinilo que, contrariamente a toda lógica (o tal vez no), ha experimentado un apreciable incremento.

Esto ha traído de nuevo a la palestra ese sobado debate vinilo-cd sobre el que tantas opiniones se han dado ya.

Por lo que a mí respecta, jamás pretenderé exponer argumentos a favor o en contra de uno u otro formato apoyándome en datos técnicos. Esas elaboradas teorías que argumentan que el cd no es capaz de registrar las ondas de sonido con la calidad de una grabación analógica, o esas otras que tratan de demostrar que eso no es cierto, y que una grabación digital correctamente realizada puede superar en calidad a la registrada en un disco de vinilo se encuadran, a mi entender, en el ámbito de la ciencia.

Yo no soy científico, ni he estudiado nada relacionado con el sonido. Pero llevo casi toda mi vida comprando música, y creo poder exponer y argumentar mi preferencia sin recurrir a la ciencia. Después de todo, “It´s only Rock´N´Roll”, ¿no?

Empezaré por hacer mención a mis hábitos de compra. Casi indefectiblemente, todos los nuevos lanzamientos que adquiero están en formato de cd. Rara vez me decanto por la edición en vinilo. Es cierto que en los últimos años cada vez es más frecuente dar con grupos que publican una pequeña tirada en vinilo de un nuevo álbum, pero no logran atraerme.

Puede haber algún caso aislado, como sucede con el último de los Black Crowes, “Before the Frost” para el que, ante la disyuntiva de adquirir el cd, en el cual se incluía una contraseña para descargarse de internet el otro cd (es un álbum doble) y adquirir la edición en doble vinilo blanco con todas las canciones…pues me decanté por el doble vinilo blanco.

Alguna norma existente en mi cerebro indica que todo disco publicado desde 1990 que compre debe estar en formato cd aunque exista la edición en vinilo.

Pero la cosa cambia cuando se trata de un álbum “clásico” (vamos a considerar clásico todo lo aparecido antes de 1990, a efectos de este blog).

Ahí sí que me lanzo de cabeza a por el vinilo. En alguna ocasión he adquirido alguna reedición en cd de algún título clásico, por aquello de que se incluía algún tema extra y demás, pero la sensación no es la misma que la de poder hacerme con la edición original en vinilo.

No sabría explicar el porqué, pero el vinilo tiene “algo”. Es como si al cogerlo y ponerlo sobre el giradiscos, y dejar caer la aguja sobre los surcos sintiera que estoy inmerso en una especie de viaje a otra época.

Seguidamente, comentaré alguna de las afirmaciones más habituales cuando se plantea la comparación entre ambos formatos:

A favor del cd:

1-Mayor resistencia y durabilidad

Es un buen argumento. Por propia experiencia considero que la afirmación es correcta, ya que el hecho de que la información sea leída con un láser evita que se produzca un desgaste de la superficie del disco. Asimismo, el soporte digital tiende a resistir mejor los pequeños impactos.

2-Más manejable y práctico

Efectivamente, las reducidas dimensiones del disco compacto permiten su uso en el coche, o con el ordenador, o con un reproductor portátil tipo discman. El peso y el tamaño son un punto claramente favorable a este soporte. No obstante, en este apartado habría un formato aún más manejable: los archivos mp3 grabados en una tarjeta de memoria o un ipod.

Por otro lado, este tipo de soporte posibilita la inclusión de archivos multimedia además de la música en sí misma. No es extraño encontrarse con cd´s que incluyen un video clip o algún tipo de aplicación para acceder a una página web desde la cual se pueden descargar contenidos exclusivos.

A favor del vinilo:

1.-Mayor sensación de “calidez”

De acuerdo, esta afirmación no podría ser más subjetiva y menos demostrable de manera fehaciente.

Sin embargo, yo comparto al 100% esta idea. La fisicidad del vinilo transmite una sensación más intensa que la del soporte digital.

El propio disco es menos frío al tacto. Y puedes verlo girar, y contemplar la aguja deslizándose incansable por sus surcos. No existe (al menos, no habitualmente) un display que indica los minutos y los segundos. Incluso las cubiertas de cartulina tienen un olor característico.

Y no, no me molesta el típico sonido de “huevos friéndose” en los silencios (que no son tales) entre canción y canción. Al contrario, me gusta. A mí siempre me ha recordado más al crepitar de la leña en una hoguera.

2-Diseño de las cubiertas

Esto sí que es difícilmente discutible. El tamaño de las portadas deja al diminuto cd en clara desventaja a la hora de presentar el diseño gráfico del álbum en cuestión.

Para mí las portadas siempre han sido un elemento más de la obra, como he dicho varias veces en distintos blogs, y forman parte de la experiencia de escuchar la música. Me gusta escuchar los discos con la cubierta en la mano y lograr que la sensación que me transmite la música se acompañe de la sensación visual de la portada.

Nunca entenderé a toda esta gente que descarga de internet cientos de discos que luego almacena en un mosaico interminable de carpetas en su ordenador o su ipod.

De hecho, he observado en más de una ocasión que la persona que tiende a almacenar cantidades ingentes de discos en mp3 tiene dificultades para identificar una canción con el disco en el que ésta se incluía originalmente. Y eso no es lo peor. Lo peor es que no parece importarles.

A mí si me importa saber ese tipo de cosas, porque me gusta seguir la evolución de una banda disco a disco. Y ser capaz de distinguir determinados giros estilísticos según la época, y saber quién tocaba en cada álbum, etc., etc.

Me gustan ambos formatos, lo reconozco. Y me cuesta mucho decantarme por uno de ellos.

Sin embargo, y en honor a la verdad, tengo que decir que las sensaciones que he vivido comprando y escuchando discos de vinilo superan a las que he obtenido de los cd´s.

No acepto que me digan que este formato sólo sobrevive por los nostálgicos.

No vivo anclado en el pasado, en lo que a música se refiere. Continuamente compro discos recién publicados, y trato de descubrir bandas nuevas, de ahí que sea lector asiduo de revistas, y lea blogs dedicados a nuevas propuestas musicales, y acuda a conciertos. Porque tengo interés en seguir descubriendo cosas.

Pero sentarme a escuchar un disco de vinilo de los años cincuenta o sesenta en edición original (tengo alguno grabado en Mono) es como recrear la escena para la que fue concebida la obra grabada en ese negro pedazo de plástico.

Es como un ritual. Como realizar la escucha en las condiciones previstas inicialmente.

No me importa que el sonido no sea perfecto, y que las sucesivas escuchas provoquen un desgaste que afecte paulatinamente a la calidad del sonido.

Es más, no me gusta comprar reediciones remasterizadas de discos clásicos. Prefiero escuchar las grabaciones originales, aunque las nuevas eliminen ruidos y potencien y “limpien” el sonido. Me quedo con el sonido original, porque es más natural. Alterar eso es como pasar una fotografía por el photoshop. Sólo sirve para modificar artificialmente la realidad.

En conclusión, por lo que se refiere a la dicotomía vinilo-cd, reconozco cualidades a ambos formatos, si bien siempre he sentido algo mucho más especial por el vinilo, lo cual no responde a un argumento demostrable tecnológicamente. Ni falta que hace.

No sé cuanto tiempo durará este renacer del disco de vinilo, tal vez sólo sea algún tipo de moda pasajera. En realidad, no me importa demasiado.

Por mi parte, pienso seguir comprándolos.

www.myspace.com/israelmaster

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Una respuesta to “VINILO-CD: MI ENFOQUE PERSONAL”

  1. Magnifico relato que realmente hace pensar al lector (venido a escritor en estas lineas) que no está solo en la tierra (aunque ya lo entreveía).

    Lo cierto y fuera de comparar lo digital y lo analógico, es que el CD tiene ya establecida una próxima fecha de caducidad. Y es que cada día, tanto en soportes musicales como en reproductores y porque no decirlo, en la vida cotidiana se impone la comodidad, y ¿que es mas cómodo, un CD o un archivo en mp3?.

    Es el propio formato digital quien jubila y da paso a sus estandares (antes CD, ahora mp3 y dentro de pocos años, cualquier otro formato digital. Es ley de vida!)

    Pero el formato digital está tan ocupado en buscar un sustituto de dichos estandares, que no se fija en el analógico (el cual no es competencia).

    ¿quien impuso el formato digital? la industria, y ¿cual es el objetivo de la industria? Ganar dinero, y ¿como se gana dinero? generando nuevos estandares/soportes, y obligando a que la gente compre de nuevo ese disco tan querido en el nuevo soporte (físico o virtual) por 6º vez.

    Hace años leía un articulo de un productor de música americano (amante de la música, que ya es raro!) que llevaba muchos años en el negocio y que había vivido el paso del vinilo al cd.

    Indicaba que cuando la industria observó que tras 40 años vendiendo vinilo, si un persona ya se había comprado un Lp determinado no sería recurrente, es decir, cada venta restaba futuras compras del mismo LP, y llegaría un momento en que se estancaría respecto a los discos que no fuesen novedades. (si tu tienes una copia de KICK OUT THE JAMS de MC5 no comprarás otra, salvo que seas un enfermo como yo y te quedes todas las copias que pasan por tus manos de eses Lp aunque sean iguales!). Por ello antes de que se agotasen las ventas, pero ya llegando a unos niveles alarmantes, se decidió promover el CD (donde se sacarían los LPs mas vendidos de nuevo, y el comprador los adquiriría). Pero además esto vino acompañado con un “chantaje” a las tiendas de discos: hasta el momento las tiendas recibían stock de los sellos, y si no los vendían podían devolverlos. Con la implantación del CD las multinacionales establecieron otra regla: “señores, ustedes pueden devolver los CDs que no vendan pero los LP se los deben de quedar”; con lo que las tiendas empezaron a verse obligadas a vender única y exclusivamente CD. Y al solo encontrar este formato en las tiendas, los clientes deberían comprar equipos, y……

    Es decir, el estudio y plan estaba perfectamente detallado, y cuando el señor dolar está por el medio, no importa la calidad de sonido, formato, ni cualquier otra cosa.

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